Cambio de domicilio. Cambio de titularidad de la luz. Reemplazo de tarjeta de débito por deterioro. Trámites. Burocracia. Quién más quién menos ha tenido que llenar un formulario, hacer una cola, pasar por una ventanilla de informes… Informes!!!! Ahora lo llaman Atención al Cliente, es más top, pero es la misma porquería. Los entrenan, estoy convencida. Pero no los entrenan para atender sino para intimidar. La vieja gorda, recontramaquillada y grotesca de la dependencia pública es igual a la cheta malcriada o aspirante a cheta que copia todos los gestos y modismos de la cheta malcriada que tiene por compañera. Entonces mientras la de la AFIP, a los gritos y ampulosamente, te manda a hacer otra cola tres veces más larga que la de informes para sólo llenar un formulario, la de la prepaga con edificio sede en Puerto Madero, te mira de reojo, con sonrisita medio de costado, sobradora y con la cara arrugada a los 24 por la cama solar y te manda a casa a conectarte a internet y llenar el formulario para que el reintegro te lo hagan por débito automático. Obvio que tenés internet banda ancha y cuenta corriente en banco asociado, gorrrrrrda. En todo caso, ninguna te resuelve nada. Vos llená el formulario y esperá.
El FORMULARIO… qué sería de la vida del administrativo sin un formulario. Las cosas se modernizan, usás pago mis cuentas. Sacás número por Internet. Hacés débito automático. Pero siempre llenás un formulario. En papel o en Internet. Pero siempre hay formulario. Lo que Ella se pregunta es quién los diseña. Por qué me preguntan mi estado civil para hacer los análisis del prenuncial? Y para qué necesitan mi grupo sanguíneo cuando quiero denunciar que un colectivo está contaminando?
Y lo peor es que no se pueden evitar. Ni los trámites ni los empleados que toman los trámites. Ella los evitaría a toda costa, sobre todo porque hay que hacerlos en horario laboral y lo peor es avisarle a Bigote que tengo que llegar tarde y que no sé cuán tarde voy a llegar. O alguien sabe a ciencia cierta cuánto puede demorar en una oficina?
Hay gente que para ser “el primero” se va a las cuatro de la mañana a hacer la cola para conseguir número, y cuando llega ya tiene treinta y dos personas esperando. Por qué hacen eso? También lo hacen para conseguir entradas para River-Boca o para el recital de U2.
Trámites? Burocracia? No, no. Ella está convencida de que son pruebas que nos pone el destino para ver si somos capaces de seguir vivos. Es un ejercicio de supervivencia. Y los que van temprano, lo hacen para entrenar. Y los empleados? Ah, pobres… ellos la tienen peor, han reencarnado y tienen que purgar terribles culpas. Las opciones eran ir a la casa de Gran Hermano, hacerle los números a Moreno y que le gusten o atender al público. Qué hubieran elegido??!!
viernes, 18 de marzo de 2011
La marcha de la bronca
vía facebook móvil, el martes al mediodía... 'y si pasamos a otro tema?? Hace tres horas que estamos con esto de "la cola"...'
Ella: Y si cambiás de posición?
Mi: hasta que no me sellen en mesa de entrada nadie va a saber contestarme en qué horario podría llegar a cambiar de posición...
Ella: ah, pero cuidado, entonces... porque si vas a cambiar de posición en una dependencia pública, ponele, vas a tener que pedir autorización. Y eso es otro formulario.
Mi: y para que me den ese formulario a qué ventanilla voy?
Ella: Preguntá en informes. Es la cola de la derecha.
Mi: estoy en la cola de la derecha... creo. Pero está muy retorcida... muy.
Pará!
En el primer piso, en planta baja o en el subsuelo?!
Ella: Mejor preguntale al de seguridad. Son los que saben.
Mi: el de seguridad me pidió que apague el celular o me retire. Y cuando pregunté por qué puerta salgo me respondió: informes es la cola de la derecha.
Ella: Es que todos los caminos conducen a informes. El objetivo es desinformarte y convertir tu trámite en un tour o en un rally tipo Dakar, según se trate de una ofinica privada o una pública. Fijate, mientras esperás sacá turno con el psicólogo. Cuando lo consigas, coordina diez sesiones de kinesiología. La vas a necesitar.
Mi: 45' de cola. Estoy frente a la máquina que (teóricamente) va a darme un turno. Las opciones en pantalla dicen: Informes (a); Tesorería (b); Todo lo Demás (c). Toco (c)?
"Su tiempo estimado de espera es de: 147 minutos".
Mmmm... retrocedes dos casilleros y pierdes un turno.
Ella: Las opciones deberían ser: Informes (a), Tesorería (b), relájate y goza (c).
Por lo menos así, en lugar de hacer la cola, te la hacen a vos.
Ella: Y si cambiás de posición?
Mi: hasta que no me sellen en mesa de entrada nadie va a saber contestarme en qué horario podría llegar a cambiar de posición...
Ella: ah, pero cuidado, entonces... porque si vas a cambiar de posición en una dependencia pública, ponele, vas a tener que pedir autorización. Y eso es otro formulario.
Mi: y para que me den ese formulario a qué ventanilla voy?
Ella: Preguntá en informes. Es la cola de la derecha.
Mi: estoy en la cola de la derecha... creo. Pero está muy retorcida... muy.
Pará!
En el primer piso, en planta baja o en el subsuelo?!
Ella: Mejor preguntale al de seguridad. Son los que saben.
Mi: el de seguridad me pidió que apague el celular o me retire. Y cuando pregunté por qué puerta salgo me respondió: informes es la cola de la derecha.
Ella: Es que todos los caminos conducen a informes. El objetivo es desinformarte y convertir tu trámite en un tour o en un rally tipo Dakar, según se trate de una ofinica privada o una pública. Fijate, mientras esperás sacá turno con el psicólogo. Cuando lo consigas, coordina diez sesiones de kinesiología. La vas a necesitar.
Mi: 45' de cola. Estoy frente a la máquina que (teóricamente) va a darme un turno. Las opciones en pantalla dicen: Informes (a); Tesorería (b); Todo lo Demás (c). Toco (c)?
"Su tiempo estimado de espera es de: 147 minutos".
Mmmm... retrocedes dos casilleros y pierdes un turno.
Ella: Las opciones deberían ser: Informes (a), Tesorería (b), relájate y goza (c).
Por lo menos así, en lugar de hacer la cola, te la hacen a vos.
viernes, 11 de marzo de 2011
...se amanece más madruga.
Tarde. Hay personas que llegan tarde un día, y no pasa nada. Hay otros que llegan tarde toda la semana, y el piso completo empieza a murmurar. Hay otros que llegan tarde muchos días del mes, y pasan a ser el tema del almuerzo. Pero están los que llegan tarde toda la vida. Esos son los imprescindibles para amargarte tu estadía en el laburo.
Ese último es el caso de Fulanita. Fulanita es claustrofóbica. A veces. Digo que a veces es claustrofóbica, porque otras dice que tiene agorafobia, y otras que tiene vértigo. Entonces, cuando llega tarde y presenta su excusa, lo hace según la fobia del día. Ella cree que es laburofóbica. Sus pretextos son geniales, dignos de programa cómico o de un ascenso, ponele. Quisiera saber qué haría Bigote si fuera su jefe. La mejor de todas: llegar con cara de circunstancia y decir, a los gritos “no me mires así, eh? Porque bastante tengo con lo que me pasó!!! Ayer fui al super y esta mañana no encontraba el café. Vos sabés que si no desayuno no puedo salir de casa. Una hora y media tardé en encontrarlo. Tuve una crisis de ansiedad”. Plop!
Pero no es la única. Todos tenemos nuestras coartadas y víctimas. El bondi no pasó, o pasó y no paró. Y si de parar se trata, son geniales los paros de trenes y subtes, porque aunque vayas a trabajar caminando, es justificación comprobable por radio y TV. Los chicos tienen fiebre, la señora que los cuida tuvo un problema personal, se rompió un caño, me cortaron el gas. Me vino y el ibupirac fem tardó en hacer efecto.
Todos tenemos un abuelo enfermo, un tío internado, una prima embarazada a punto de tener o un perro para llevar al veterinario. Los vacunatorios y laboratorios atienden de 8 a 10:30 y nunca falta un análisis para hacerse. Eso sí, si tu jefe es Bigote, elegí otro motivo porque por las dudas, te va a pedir que te hagas un evatest adelante suyo.
Los lunes o post feriado son los peores días para argumentar la tardanza. Hay que agudizar la mente para que nadie piense que estás alargando el fin de semana. Pero hay gente que no se priva de nada, ni siquiera de preparar un alegato. Entonces tenés el casamiento del sábado o el bautismo del domingo para fundamentar una gastroenterocolitis. La maratón a beneficio o algún arreglo en la casa para, recurriendo al trillado “los años no vienen sólos”, aludir a un lindo dolor de ciática.
En fin, la llegada tarde y la excusa ad-hoc son inherentes a la vida laboral. El que esté libre de justificativo, que presente certificado. Y termino acá porque estoy llegando tarde.
Ese último es el caso de Fulanita. Fulanita es claustrofóbica. A veces. Digo que a veces es claustrofóbica, porque otras dice que tiene agorafobia, y otras que tiene vértigo. Entonces, cuando llega tarde y presenta su excusa, lo hace según la fobia del día. Ella cree que es laburofóbica. Sus pretextos son geniales, dignos de programa cómico o de un ascenso, ponele. Quisiera saber qué haría Bigote si fuera su jefe. La mejor de todas: llegar con cara de circunstancia y decir, a los gritos “no me mires así, eh? Porque bastante tengo con lo que me pasó!!! Ayer fui al super y esta mañana no encontraba el café. Vos sabés que si no desayuno no puedo salir de casa. Una hora y media tardé en encontrarlo. Tuve una crisis de ansiedad”. Plop!
Pero no es la única. Todos tenemos nuestras coartadas y víctimas. El bondi no pasó, o pasó y no paró. Y si de parar se trata, son geniales los paros de trenes y subtes, porque aunque vayas a trabajar caminando, es justificación comprobable por radio y TV. Los chicos tienen fiebre, la señora que los cuida tuvo un problema personal, se rompió un caño, me cortaron el gas. Me vino y el ibupirac fem tardó en hacer efecto.
Todos tenemos un abuelo enfermo, un tío internado, una prima embarazada a punto de tener o un perro para llevar al veterinario. Los vacunatorios y laboratorios atienden de 8 a 10:30 y nunca falta un análisis para hacerse. Eso sí, si tu jefe es Bigote, elegí otro motivo porque por las dudas, te va a pedir que te hagas un evatest adelante suyo.
Los lunes o post feriado son los peores días para argumentar la tardanza. Hay que agudizar la mente para que nadie piense que estás alargando el fin de semana. Pero hay gente que no se priva de nada, ni siquiera de preparar un alegato. Entonces tenés el casamiento del sábado o el bautismo del domingo para fundamentar una gastroenterocolitis. La maratón a beneficio o algún arreglo en la casa para, recurriendo al trillado “los años no vienen sólos”, aludir a un lindo dolor de ciática.
En fin, la llegada tarde y la excusa ad-hoc son inherentes a la vida laboral. El que esté libre de justificativo, que presente certificado. Y termino acá porque estoy llegando tarde.
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