martes, 21 de junio de 2011
#ponele12
viernes, 17 de junio de 2011
...y el bolsillo del caballero.
Rara vez el teléfono suena cuando uno está aburrido, solo en casa y harto de hacer zapping y ver indefectiblemente a Tinelli.
El teléfono suena cuando estás amasando, cuando te estás duchando, cuando estás poniendo la llave en la puerta para irte corriendo porque llegás tarde o cuando estás en la cama. En este último caso estés durmiendo o haciendo cualquier otra cosa, el teléfono jode. O por lo menos a Ella le jode.
En todas estas ocasiones, Ella suele atender a los apurones, tratando de que no se baje el leudado ni se llene el teléfono de harina, enjuagando las manos e intentando evitar el patinón en la bañera, haciendo malabarismos con todo lo que llevo en las manos cuando salgo. Atendiendo el teléfono de esa forma, siempre me sale un "hola" jadeado. Ergo, el que llama siempre piensa que estoy en la situación de estar en la cama haciendo otra cosa. No importa la hora. Familiares y amigos la hacen corta por las dudas. El punto son los vendedores y encuestadores,
Son una raza aparte, cruza de humanoide sordo con loro barranquero y que, en la universidad del call center, todos, sin excepción, se llevaron Modales I y II a marzo.
Pocos preguntan si disponés de un momento para hablar, y a los que lo hacen, les importa un bledo tu respuesta. El punto es venderte algo a como dé lugar. Podés tener la suerte de haber sido seleccionado por tus excelentes hábitos de pago, información que Ella no sabe de dónde sacan, y entonces te hiciste acreedor a un premio en VW. Te ganaste un GOL!!! Bueno... Un plan de ahorro para un Gol. Pero de eso te enterás luego de quince minutos de responder preguntas. Y acceder a él es mucho más complicado que si hubieras ido directamente a la concesionaria.
Puede ser que tengas suerte y te llamen para ofrecerte una tarjeta de crédito. No importa si ya tenés una o dos o veinticuatro. Esta es OOOOTRA tarjeta. De otro banco. Con otros beneficios. Qué? No te interesa tener más descuentos? No te interesa gastar más plata y endeudarte hasta la médula? Cuando no la puedas pagar, te van a llamar del mismo banco de la tarjeta para ofrecerte un crédito personal para cancelar la deuda del plástico y adquirir la del préstamo que es un poquito más top y tiene un costo financiero un tantito más elevado. Pero eso el telemarketer no te lo va a decir. Quizás, ni siquiera lo sepa.
De todas formas, los que Ella más detesta son los que te venden un seguro de vida, un servicio de emergencias médicas o una parcela en cementerio privado. Los pibes están entrenados para hacerte llorar más que Andrea del Boca en toda su carrera. Primero te hacen una serie de preguntas a modo de miniencuesta buscando tu talón de Aquiles. Si tenés alguna enfernedad grave o crónica, si murió alguien de forma repentina y desagradable en tu familia, si tenés hijos y pensás en su futuro... Obtenidas las respuestas, van midiendo el tono de tu voz y se arman un mapa de ataque. Que nadie está excento de tener un accidente mañana, que tus hijos son chicos hoy, pero que no estaría bueno dejarlos desmparados, que todos nos vamos a morir algún día y que es mejor que nos vayan a llorar a un jardín y no a una pared de nichos... PUAAAAAAJJJJJ!!!!!! Repugnantes argumentos.
Ella probó cortando. Vuelven a llamar y encima te dicen "perdón, se cortó", y retoman en el exacto punto en el que suspendimos arbitrariamente su monólogo. Funciona bien el de "la señora no está", pero el efecto dura sólo un par de días. Otra buena excusa es la de me quedé sin trabajo, pero hay que tener cuidado, ese argumento es un búmeran, algunos sacan un conejo de la galera y te venden un plan de desempleo o seguro de estudios para que tus hijos no pierdan la escolaridad.
Ella realmente se arrepiente de haber criticado al heladero del barrio por despetarme de alguna siesta con el "palito, bombón, helado" o al afilador por dejarme sorda con el sonido agudo de su armónica. Uy, delaté la edad... En fin, vendedores, eran los de antes.
Para la cartera de la dama...
Mi: En realidad lo extrañas? A Mi me hartaron los vendedores...
Mi: hola? Hola señora, mescucha?
Ella: Hace 12 minutos que escucho. Pensé que nunca iba a hacer una pausa!!!!
Ella: Si, si... Me hartaron, eh? Pero prefiero al ambulante de barrio al desconocido de call center que llama desde Córdoba, Cuba o Kualalumpur.
Mi: Ancho de banda? Emergencias medicas? Un Volskwagen Fox?
Ella: Seguro de vida? Usted tiene hijos? Piense que usted puede tener un accidente. Nadie está libre... Y usted se puede morir. Qué sería del futuro de sus hijos?
Mi: Si seguís saliendo de la ducha enjabonada para poder atender seguro, seguro, vas a tener un accidente...
Ella: A Ella le gustaría tener un identificador de llamadas que me diga si es un familiar, un amigo, un vendetutti o un acreedor.
Mi: a Mi me gustaría tener un botón mágico para eliminarlos de la realidad
Ella: Ponele
martes, 14 de junio de 2011
#ponele11
martes, 31 de mayo de 2011
#ponele9
martes, 24 de mayo de 2011
#ponele8
viernes, 6 de mayo de 2011
Sin gamulán
Alternativamente miro el reloj y veo cómo van pasando los minutos hasta que me levanto en pijamas para ir a la cocina a preparar el desayuno.
Ella regresa al dormitorio y vuelve a mirar el placard. El traje gris es muy finito. El pantalón negro… pero con qué me lo pongo “arriba”? Si llevo el tapado, a la vuelta me cocino. La pollera azul? Mucho chiflete para pollera. Y voy a despertar a los hijos aún en pijamas.
Retorno. Y entonces miro los sweaters, los quince que bajé el fin de semana pasado cuando cambié la ropa de verano por la de invierno y que aún permanecen en bolsitas de celofán. Pongo dos o tres sobre la cama y todos me parecen muy gruesos. A ver, ese de escote en “V”… No, no… ese es muy finito para los tres grados de térmica. Y el de botoncitos? Un poco incómodo para usarlo debajo de un blazer. Creo que “necesito” un pulóver más para esta época. (*)
Y sin que Ella haya podido quitarse al menos las pantuflas, empieza a pedir al resto de la familia que se apure porque “llegamoS tarde”.
Mientras tanto, insiste con la mirada profunda sobre estantes, cajones y perchas sin poder contestar el ‘qué mierda me pongo?’. A veces, a Ella se le escapa en voz alta un ‘ay, ay… no tengo qué ponerme…’ y hasta tiene que soportar que el marido le diga algo así como ‘si en ese placard ya no entra ni un alfiler…’ Juro que saldría en tanga al balcón antes que mirarlo en ese momento.
Finalmente surge un híbrido atuendo de cebolla compuesto de cuatro o cinco capas que permitan resistir el cambio climático. Pasaré del sofocón de mi casa por tomar el café con leche hirviendo de un solo sorbo, al frío viento que sopla socarronamente en la avenida mientras el bondi no viene sólo para burlarse de Ella. Luego, el sauna dentro del colectivo donde será imposible maniobrar para despojarse de, al menos, una capa. A continuación, otra vez el vientito helado que sopla desde el río hasta entrar en la oficina donde Ella siente que sería un buen momento para intentar un striptease.
El paso siguiente será soportar los dedos de los pies latiendo dentro de las botas y explicarle a Adolfo cuando se acerque a saludar-oler-mirarme-el-escote, que no cambié de perfume. Es la naftalina.
(*) Con todo mi cariño, dedico este párrafo a mi hermana. Ella sabe por qué. Digo, mi hermana sabe por qué.
Bikini amarillo
Dónde carajo habré dejado los abrigos de media estación, no?"
Mi: Soy yo o "acá" hace calor?
Ella: ACA hace calor, pero del otro lado del piso hace frío. Si salís a tomar el ascensor te asfixiás y cuando salgas a la calle, te congelás.
Mi: Ok, entonces... ahora pido que acá pongan el aire? O me saco la remera?
Mi: O hacemos cambio de escritorios y pasamos al otro lado del edificio??
Ella: Si te sacás la remera pronto van a ser muchos los que pidan el aire
Ella: algunos hasta oxígeno van a pedir
Mi: Ok, entonces me tengo que traer una muda de ropa extra. Y las havaianas...
Ella: Depende... eso es hoy. Quizás mañana llegás y hace un frío polar y te ponés las havaianas de guante como para poder tipear.
Mi: Ajá, por eso también hay que llevar un par de medias de lana, una bufanda extra y una mantita de viaje... así mañana te ponés las havaianas de orejeras y la manta sobre las piernas
Mi: Y las medias de lana, de guantes para poder tipear
Ella: Y está bueno tener una sopita en el cajón y el teléfono de una heladería pegado en el monitor.
Mi: lo que NUNCA JAMÁS tenés que hacer es vestirte con una única prenda definitiva. Un vestido tipo polerón de gabardina con medias de lana y botas son la muerte. Ahora te abrigan, dentro de un rato te cocinan!
Ella: Es que acá el zapato cerrado sin medias ya es un microondas pédico. El punto es que venir en sandalias por la calle con 3 grados de térmica es suicida.
Mi: la valija pequeña es la mejor alternativa...
Ella: No sé. Ella está pensando en transformar el armario de los biblioratos en vestidor personal.
Mi: Deberían poner vestuarios con duchas también. Para cando salís abrigada y hay mucho sol... Llegar chivado a la oficina es lo menos!
Ella: Claro. Y provisión de shampoo, crema de enjuague, jabón exfoliante y media hora free para hacerse las planchitas.
Mi: Maquillaje, planchado de camisas, lustrado de zapatos, bueh, ya es la hora... vamos yendo? :P
Ella: Pará!!! A Ella le vendrían bien unos masajes.
martes, 3 de mayo de 2011
#ponele5
El sábado pusimos el acolchado de invierno. Y lo pusimos a pedido de El, porque “en esta época del año empiezo a tener frío”. Y Ella… “y si te ponés pijama de abrigo?” Y El… “Ni loco… Todavía no es invierno”. A partir de ahí, seguí hablando sola. Después transpirás… te vas a enfermar… Me destapás a mí… bla bla bla… Y llega la noche y El, como tiene muuuuucho calor, porque todavía no es invierno le tira el acolchado encima de Ella. Pregunta obligada: Mi vida… para qué mierda pusimos el acolchado grueso? Ridícula respuesta: Porque tengo frío en los pies. Solución: camas separadas. O acolchados individuales. O un par de zoquetes al crochet, ponele.
martes, 26 de abril de 2011
#ponele4
viernes, 8 de abril de 2011
Prometo serte fiel
A veces pasa, en Mi casa, que durante semanas somos capaces de no necesitar a Isabel. Entonces estamos armónicamente organizados. Uno pone un lavarropas y el otro lo cuelga, uno lo descuelga y el otro dobla. Y todo parece felicidad eterna y absoluta, como el paraíso. Como una heladería que sólo tiene gustos “a la crema”. En ese mismo edén, jamás quedan toallas húmedas a los costados de la cama ni medias hechas bolita al lado del bidet. Nunca jamás se llena de sarro la jabonera de la ducha ni se hacen telarañas en el living. Hasta mini-Mi sintoniza el mismo canto de sirenas y hace su cama, torcida pero la hace. Y junta juguetes.
Pero una mañana vuelvo a ver el tuco en los platos de la cena sobre la mesa (porque, si no se lavan, ni se levantan) a la hora del café con leche, cual deja vú, y el círculo comienza again and again: mensaje de texto a Isabel.
Isabel a veces barre mal antes de pasar el trapo. Eso deja pelusas espantosas en los zócalos. Otras, no se acuerda el orden correcto de los almohadones del sillón negro y el asiento queda abultado porque en realidad es el respaldo. A Isabel le chupa un reverendo huevo que yo le diga que en el escurridor las cucharas van de un lado, tenedores del otro y los cuchillos para abajo. Y hace una orgía de cubiertos que se tocan entre todos y atraviesan las barreras de lo visualmente tolerable. También le entra por un oído y le sale por el otro el temita de los adornos. Y la biblioteca se hunde junto con todo su contenido, como si se la tragara la pared.
Cuando Isabel se va, paso horas poniendo los cubiertos en el orden correcto y despegando libros del fondo, poniendo las almohadas en la ubicación adecuada y sacudiendo el respaldo del sillón para volverlo el asiento.
Mi marido odia esas horas que paso porque las relato con violencia y en voz fuerte y clara mientras las vivo. O sea, todos las padecemos. Y siempre me pregunta si no quiero buscar a otra. Entonces me horrorizo y me persignaría, si no fuese tan atea como soy, para demostrarle que lo que dice, por Dios, cruz diablo!.
Isabel tiene defectos, como todos. Pero jamás pensaría en perderla pues eso es tentar a la suerte. Siempre pueden llegar a presentarme a Mercedes y que se le pince la lumba (?), o a Nora y que me hable mucho… o a Raquel. O a tu abogado de familia. Porque sí, yo prefiero cambiar el marido. Pero, sabelo, jamás me separaría de Isabel.
Hasta que la mugre nos separe
Juro que fue peor que la depresión postparto.
Tilo con manzanilla mediante, Ella fue saliendo del paso y mientras tanto, todas sus conversaciones con extraños y conocidos comenzaban con “che, si sabés de alguien para que venga a trabajar a casa, decime. Se fue Mercedes”.
(Por qué uno dice “alguien que venga a trabajar a casa”, o “alguien por horas”, o…? No sé, eh? Cómo sería la forma correcta? La empleada doméstica, no?)
Tanto preguntar, apareció alguien que andaba buscando. Trabajo. Buscaba trabajo. Y dale… vos la conocés? Porque esa es otra, Ella empieza con las pretensiones. Que sea de confianza. Que sea limpia, porque si no es limpia con sus cosas, qué se puede esperar. Que no falle. Que tenga experiencia. Que no sea muy grande. Que limpie bien, obvio.
(Qué es limpiar bien? Cada uno tendrá su mambo con la limpieza, no? Los vidrios Ella los limpia con agua y papel de diario, no con jabón y esponjita. Y a Ella no le gusta que le discutan sobre los vidrios. Y los adornos van con sentido estético, no formaditos como soldados en penitencia en el fondo del estante. Pero ese es el criterio de Ella. Discutir si usamos CIF o Mistermúsculo es como discutir si te gustan los rubios o los morochos, los peludos o los lampiños).
Nora. Nora puede también los lunes cosa que a Ella le viene de perlas para que no tenga que pagar una sesión extra de psicólogo por el cambio de rutina. El primer lunes canceló porque tenía traumatólogo y bla, bla, bla… que disculpas y todo eso. El segundo lunes canceló porque le dolía la panza y bla, bla, bla… que disculpas y todo eso.
(Todas las empleadas domésticas hablan tanto y tan rápido?)
El tercer lunes vino. Nora parlotea cual cotorra de conventillo, pero trabaja muy rápido. Lo primero que preguntó cuando se enfrentó a mi frondosa biblioteca fue si "en esta casa los libros se limpiaban". A Ella no le convenció, pero decidió darle una segunda oportunidad. Y el cuarto lunes ni apareció. Y que ni se le ocurra aparecer.
A ver, Ella hace de todo en la casa, no se le cae ni un anillo por encerar, cocinar, lavar. Menos coser, hace de todo. Coser. Dije coser. Pero no tengo tiempo. Si me ato el plumero a la cintura, en cualquier momento dejo también de co… Digamos que dejo de sentarme a comer.
Si saben de una empleada doméstica, el marido de Ella se los va a agradecer, o el próximo post va a ser buscando un abogado. De familia.
martes, 5 de abril de 2011
#ponele1
Ella siempre piensa que los hombres deberían indisponerse. Una vez al año, ponele.
viernes, 18 de marzo de 2011
Alta suciedad
El FORMULARIO… qué sería de la vida del administrativo sin un formulario. Las cosas se modernizan, usás pago mis cuentas. Sacás número por Internet. Hacés débito automático. Pero siempre llenás un formulario. En papel o en Internet. Pero siempre hay formulario. Lo que Ella se pregunta es quién los diseña. Por qué me preguntan mi estado civil para hacer los análisis del prenuncial? Y para qué necesitan mi grupo sanguíneo cuando quiero denunciar que un colectivo está contaminando?
Y lo peor es que no se pueden evitar. Ni los trámites ni los empleados que toman los trámites. Ella los evitaría a toda costa, sobre todo porque hay que hacerlos en horario laboral y lo peor es avisarle a Bigote que tengo que llegar tarde y que no sé cuán tarde voy a llegar. O alguien sabe a ciencia cierta cuánto puede demorar en una oficina?
Hay gente que para ser “el primero” se va a las cuatro de la mañana a hacer la cola para conseguir número, y cuando llega ya tiene treinta y dos personas esperando. Por qué hacen eso? También lo hacen para conseguir entradas para River-Boca o para el recital de U2.
Trámites? Burocracia? No, no. Ella está convencida de que son pruebas que nos pone el destino para ver si somos capaces de seguir vivos. Es un ejercicio de supervivencia. Y los que van temprano, lo hacen para entrenar. Y los empleados? Ah, pobres… ellos la tienen peor, han reencarnado y tienen que purgar terribles culpas. Las opciones eran ir a la casa de Gran Hermano, hacerle los números a Moreno y que le gusten o atender al público. Qué hubieran elegido??!!
La marcha de la bronca
Ella: Y si cambiás de posición?
Mi: hasta que no me sellen en mesa de entrada nadie va a saber contestarme en qué horario podría llegar a cambiar de posición...
Ella: ah, pero cuidado, entonces... porque si vas a cambiar de posición en una dependencia pública, ponele, vas a tener que pedir autorización. Y eso es otro formulario.
Mi: y para que me den ese formulario a qué ventanilla voy?
Ella: Preguntá en informes. Es la cola de la derecha.
Mi: estoy en la cola de la derecha... creo. Pero está muy retorcida... muy.
Pará!
En el primer piso, en planta baja o en el subsuelo?!
Ella: Mejor preguntale al de seguridad. Son los que saben.
Mi: el de seguridad me pidió que apague el celular o me retire. Y cuando pregunté por qué puerta salgo me respondió: informes es la cola de la derecha.
Ella: Es que todos los caminos conducen a informes. El objetivo es desinformarte y convertir tu trámite en un tour o en un rally tipo Dakar, según se trate de una ofinica privada o una pública. Fijate, mientras esperás sacá turno con el psicólogo. Cuando lo consigas, coordina diez sesiones de kinesiología. La vas a necesitar.
Mi: 45' de cola. Estoy frente a la máquina que (teóricamente) va a darme un turno. Las opciones en pantalla dicen: Informes (a); Tesorería (b); Todo lo Demás (c). Toco (c)?
"Su tiempo estimado de espera es de: 147 minutos".
Mmmm... retrocedes dos casilleros y pierdes un turno.
Ella: Las opciones deberían ser: Informes (a), Tesorería (b), relájate y goza (c).
Por lo menos así, en lugar de hacer la cola, te la hacen a vos.
viernes, 25 de febrero de 2011
Gerente de familia
La lista consta de dos hojas oficio con letra para leer con lupa, te piden la ficha médica firmada por el pediatra, te entregan un formulario para el bucodental y te dan un folleto del lugar al que tenés que ir a comprar el nuevo uniforme, exigible a partir del lunes.
Por si no te diste cuenta, tenés sólo cinco días hábiles para ir a la librería, conseguir todo lo que te piden en una sóla, ir a dos médicos (fijate bien si conseguís turno, eh?), comprar el uniforme y ajustar dobladillos. De pedirle permiso a Bigote para todo esto, OL-VI-DA-TE!!!
Siendo jueves ya tengo las compras de librería y uniforme hechas. Agarro la lista y chequeo por décima vez que hayamos comprado todo.
Saco la tabla de planchar. Agarro las mochilas No. No voy a planchar las mochilas. Es que Ella no sabe por dónde empezar. Necesito una secretaria de hogar.
A ver… Cuaderno forrado verde. Papel araña. 100 hojas. Rayado. Tapa dura. Con etiqueta… (los cuadernos tienen más especificaciones que un celular). Carpeta número 3 con hojas rayadas. Todas con nombre y apellido. Numeradas. Numeradas??!! Cuántas hojas pongo? Las cien que trae el paquete? Cincuenta? Pongo veinte y todas las semanas le agrego. Listo. Hoja 1. Hoja 2. Hoja 3… Me tengo que comprar un sello. Hoja 9. Hoja 10. Hoja 11. Es insalubre. Por eso en Tribunales trabajan seis horas. Hoja 17. Hoja 18. Hoja 19… Menos mal que puse veinte. Tilde en la lista. Poner hojas de color en la carpeta número 3. Cuántas? Todas del mismo color? Pongo los tres paquetes de ocho? No. Uno sólo. Listo. Etiqueta. Es que las maestras no tienen hijos? No pueden ser más precisas con las indicaciones?
Plancha. Cinta térmica para rotular. Indeleble. Tijera. Rótulo con nombre, apellido y grado. Corto. Plancho. Escribo. Listo.
Lápices, marcadores, pinturitas, sacapuntas, regla, tijera, goma. Todo rotulado. La voligoma es enorme, no entra en la cartuchera. Los fabricantes de canoplas y de plasticola no se hablan? Voligoma rotulada y suelta en la mochila.
Si viene alguien de visita ahora se va con una etiqueta en la frente seguro.
Un poco de amor en cada mochi y se terminó la previa.
Ella, más cansada que reno en nochebuena, se sienta en el sillón y mira la escena. Están muy grandes.
(No voy a llorar.)
Mmmmm… Les entrarán las zapatillas del año pasado?
Señorita Maestra
Es que se termina el verano; las vacaciones, la pileta, el factorsesentapantallatotalapruebadeagua y el karma de los piojos de colonia. O de playa. Sí, buenísimo! Ahora llegan los piojos sembrados en la puerta del colegio. Los gastos de guardapolvos, uniformes, cuotas de materiales, plasticolas, excursiones, viandas, mochilas. Ford! Esto nunca acabará? A veces creo que la escolarización obligatoria debería obligatoriamente estar bien cubierta por un buen subsidio que no nos pusiera frente al dilema “la carne o los libros” o (sin irse a tal extremo) “la depilación definitiva o el uniforme completo”. Qué sé yo! No está como un poco caro todo? La mochila de Barbie pareciera venir con un pase directo a la Universidad de Harvard. O sea, debe venir con el post-grado o la maestría incluida sino no me cierra el precio.
La gente en el super se pelea por el último repuesto familiar de 2600 hojas rayadas Rivadavia. Esas mismas que una noche cuando no prenda con nada el carbón húmedo para el asado, meteré a la parrilla. Ya fue! Llevátelas! Las querés? Llevalas, no las quiero. O sí, te las cambio por los cartuchos para lapicera de pluma color azul. Porque sólo quedan negros y la lista de las cosas a comprar dice: AZUL, NO NEGRO. Fuck you! Son bastante exigentes, eh?
Lápiz negro, borratintas, liquid paper, cartuchera, tijera de punta redonda… 18 lápices y un sacapuntas, hojas canson número 5 blancas y de color, cuaderno rayado tapa dura 64 hojas forrado papel araña verde, todo debidamente rotulado, qué carajo te pasa? No hago a tiempo a etiquetar tantas cosas para que mi hija las pierda la semana que viene… No sé si me gusta mucho usar mi último día de licencia anual por vacaciones para hacer esto. Debería haberlo hecho en diciembre, vos decís?
Por el amor de Faber Castell!! Quiero volver al sur, quiero parar acá en el medio de la ruta y quedarme. Sigan ustedes, vuelvan… dale. Vayan que empiezan las clases. Yo ya me estresé, necesito vacaciones!!!
viernes, 18 de febrero de 2011
...encuentra?
Vas a tener las manos llenas de jabón y empapadas cuando alguno de los chicos se lastime, o cuando suene el teléfono o el timer del horno te avise que hay que sacar el bizcochuelo. En ese preciso momento, el repasador no va a estar cerca tuyo. Y lejos tampoco. Sencillamente, el repasador va a desaparecer. Puteando vas a agarrar otro luego de mojar los cajones y dejar caer gotas jabonosas en el piso con las que luego te vas a patinar. Es probable que si te patinás, lo hagas con el bizcochuelo caliente recién salido del horno entre las manos.
El repasador que buscabas va a aparecer sobre tu cama cuando te vayas a acostar.
No sé en tu casa, pero en la de Ella, las cosas desaparecen por arte de magia, o por arte de los hombres de la casa. Que sería casi lo mismo.
Nunca te usaron la pincita de depilar? Esa que tanto elegiste, la que tiene el filo justo para no cortar ni pellizcar, que hace la presión justa, que además es linda? El marido de Ella la usa para sacar tornillos, para enderezar ‘cualquiercosadecualquieraparatoelectrónicoquehayaenlacasa’ y para arreglar juguetes de los niños. Y luego la guarda en el mismo lugar en el que la encontró? NOOOOOOOOO!!!! Buscala, desafilada y torcida, en la caja de herramientas o en el cajón de SU escritorio.
Y la lapicera que siempre tenés con el anotador al lado del teléfono? Está siempre ahí, hasta que la necesitás. En ese momento no va a estar y la vas a encontrar en el baño, al lado del inodoro junto con la revista del diario del domingo abierta en la página de los juegos del verano. Y no te preocupes en comprar un cargamento de biromes, eh? Siempre van a usar la tuya.
Y el untador de manteca? Fijate si no está con el POXI-RAN.
Se cortó la luz? La linterna está en el tercer cajón de la cocina. Debería estar ahí. Pero está en la guantera del auto. Y el auto? En el taller. Usemos velas, que deberían estar con los sahumerios., pero es factible que estén en el costurero.
Ahora sí, cuando mi marido busca la maquinita de afeitar, no está ni en el botiquín ni junto con la afeitadora. Está en el cajón de los sweaters de Ella, la uso para sacar las ‘bolillitas’ de la lana.

