Ríos de tinta se han dedicado al tema del fin. El fin de la vida. El fin de la adolescencia. El fin del amor. El fin de un gobierno. Ríos de lágrimas hay y seguirá habiendo gracias a esas tres letras. Lágrimas de bronca, de tristeza, de impotencia, de alivio, de esperanza. Alguna vez, de cocodrilo.
Ella cree que terminar es empezar. No, no... No me refiero a ir por el segundo, eh? Digo que donde algo termina algo nuevo empieza. Quizás uno mismo. Como el Ave Fénix. Quizás sea bueno morir para renacer, renovados. Y también, quizás, esa renovación haya venido junto con el cambio de escritorio como vos decís. Ahora nos separa una gran columna, blanca, inmaculada, recién pintada. Virgen, te diría, como todo comienzo. No lo será por mucho tiempo porque ambas pegaremos fotos y frases alegóricas, pero cada una de su lado. Con esa cosa insólita que nos hace tan distintas y tan parecidas. Esa columna puede ser un obstáculo o un aliado para espíritus inquietos como los nuestros. No hay nada que nos haga callar. Por lo menos nada que sea de hormigón. Comparto entonces tus deseos. Los mutantes. Es hora de cambiar de piel manteniendo la esencia, la esencia de nuestra amistad. Esa que nos hace únicas o, como bien dijiste alguna vez, el caos menor para el universo. A esta altura, Ella también cree que ser amigas es un sano equilibrio. Sobre todo para los demás. Caminar post a post de tu mano ha sido un exigente desafío. A mi habilidad para romper consuetudinariamente los huevos se acopló tu gran capacidad para caminar siempre por la cornisa. Ya he dicho que estoy mayor y andar a las corridas escribiendo al filo de la madrugada ha generado cataratas de adrenalina y ha enriquecido mi diccionario de epítetos. De hecho, este post no es la excepción. Por todo te doy las gracias. Fundamentalmente por la iniciativa para este hermoso proyecto que nos ha desnudado ante más de ochocientos ojos. No lo hubiera logrado nunca sola.
Seguiremos hablando, claro, en secreto, o desde diferentes blogs, en un libro, por qué no?
En fin... Ella ya tiene los pañuelos descartables a mano, para moquear sin restricciones porque todo concluye al fin. Nada puede escapar. Ella&Mi tampoco.
Pero como dije al principio, todo fin es un comienzo y que mejor comienzo para este fin que esa pequeña sorpresa de medio mes que me acabás de dar.
Te quiero BBoBBa.
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viernes, 8 de julio de 2011
post crucifixión
Acá estamos. Amigas como siempre o más, tapadas de trabajo, tareas del hogar, hijos que necesitan disfraz para el sábado, maridos que no escuchan cuando les hablamos (o sí, pero hacen como que no), ganas de tener sexo esta noche y también mucho cansancio físico que quizás ponga en riesgo la posibilidad de concreción de ese deseo.
A nivel personal, a Mi me están dando ganas de mutar. Así como la semana pasada agarré todas mis cosas y cambié de escritorio feliz, por la renovación, estoy necesitando cambiar de casa, de auto, de marido (estehhhm, no, bueno... ehhhhh). Estoy necesitando cambiar. No de amiga, eh? Pero sí quizás de medios de comunicación, o volverme un poco más intimista nuevamente, ponele.
Qué sé yo!? Hablar por señas, cambiar de blog, contar cuentos? hacer historietas, sacar fotos, dar clases de cocina o bailar salsa (¡azúuuuuca'!). Algo diferente.
Pensé que iba a ser más sencillo pero no, cuesta. Digo, cuesta despedirse tanto como a veces costó llegar hasta acá... Porque muchas veces darle el espacio a contar nuestras charlas nos sacó tiempo para dormir o para patear al lavarropas que no centrifugaba; en ciertos momentos nos costó organizarnos para contar cosas realmente desopilantes y en otros nos fue difícil sorprender, no caer en algo simplón.
Fue para Mi un desafío enorme trabajar con Ella, tan prolijita y metódica, tan... tan... rompe huevos? Bastante! Fue realmente un logro el haber alcanzado la producción ininterrumpida, de frecuencia semanal, durante todos estos meses. Mis otros espacios reclaman un poco de protagonismo. Nuevas ideas se pegan como vedettes por salir de mi cabeza! Sé que a vos te pasa un poco lo mismo.
Enorme es el placer de haber llegado hasta acá juntas e inmensas las ganas de encontrar pronto una nueva meta que se nos insinúe a ambas, para alcanzarla juntas!! No llores amiga, lo disfrutamos un montón. Es hora de ir dejándolo libre. Dije que intentes no llorar... O al menos, dejá de sacudirme lágrimas y mocos encima!!!
Bueno, dale... vayamos cerrando que hay que salir a almorzar para brindar! Claro, por el cierre del ciclo, nena! Por eso y porque en 8 meses y medio vas a ser tía!!!
Te quiero mucho, zonza.
viernes, 13 de mayo de 2011
Recursos Humanos (1999)
Hay personas, personajes, que nunca jamás recuerdan quién es protagonista. Eso deja entrever que les importa un pepino la historia en sí.
Acá ese papel lo interpreta Paula Cicuta, Licenciada en Recursos Humanos de la Empresa, soltera y con seis gatos.
Sus 35 años prestando servicio le dan permanente excusa para mirarte a la cara en una reunión masiva sobre goce de licencias de vacaciones atrasadas, chasquear los dedos y decir: Hola, vos… Cortar abruptamente. Ni siquiera mosquearse, mirar al de al lado y decirle: Cómo se llamaba??? Sí, refiriéndose a vos. A Mi, entendés!?
En realidad no le importa nada, no? Nunca le parece que haya que ‘solidarizarse’ con el capital humano cuando haya problemas de tráfico que afecten la llegada al trabajo. No está de acuerdo con los reclamos por las horas extras no remunerativas; nunca considera que el personal haga otra cosa más que quejarse respondiendo a la naturaleza del trabajador asalariado.
A Paula tampoco le importan un carajo los ambientes libres de humo y se fuma dos atados de Parliament en su oficina del piso 7 con vista al pulmón de manzana, aunque cada veinte minutos le suene la alarma contra incendios y personal de seguridad le haga evacuar el área, sólo por reglamentación de Bomberos, Señora.
Jamás sonríe y, si lo hace, suena siempre a retorcijón estomacal. Nunca responde llamados, ni mails, siempre está O-CU-PA-DA. Haciendo qué? No se sabe a ciencia cierta. Se rumorean cosas horribles que no voy a repetir, no por ser prudente con su reputación venida a menos sino para evitar quejas entre los seguidores del blog…
Viste atuendos circenses con estampados búlgaros en las camisolas, tres talles más grandes, combinados con pantalones chupines (???) y un único bolso-carterón de cuero ajado que jamás de los jamases hará juego con los zapatos de descanso de cuerina blancos que se pone. Un codazo entre los dientes al buen gusto.
Generalmente, preferimos no encontrarla, no tener nada que pedirle ni dejar pendientes papeles por firmar… Es que si te la cruzás, siempre te sentís objetado con su mirada semi-virola.
En la entrada, pispea de ‘coté’ su reloj. Si te la cruzás en un ascensor, revisa la botonera para chequear que estés yendo en sentido productivo y no ocioso.
La única manera de distraerla, a modo de estrategia, es hablarle de Pachi, Gachi, Puchi, Mechi, Chichi o Checho… el alimento, las vacunas o el ronroneo. Ahí sí, agarrate! Cicuta larga 25 minutos descriptivos referidos a sus bebés. Porque, viste? Ellos me dan más amor que los seres humanos. Ellos no hacen planteos, no se quejan de nada, son tan agradecidos!
Y sí, Paula definitivamente no estuvo nunca a gusto en RRHH. Siempre se notó.
Rápido y furioso (2001)
Todas las historias tienen, por lo menos, un personaje protagonista. Pero en la vida hay personajes que quieren comprarse el protagónico en todas las historias. Son esas que siempre tienen algo mejor para contar, o les pasó algo peor que a vos, o poseen un auto más moderno y, si son hombres, la tienen más larga.
Bueno. En el laburo tenemos a Mariana McLaren.
Mariana es “Mari” para todos. No por cariño sino porque nadie llega a decirle el nombre completo antes de que te interrumpa.
Ella la llama m&m, no por sus iniciales sino porque viene vestida de todos los colores en versión shocking y, por dentro, tiene ese ordinario y artificial sabor a chocolate industrial de dos pesos con veinte.
Mariana es flaca, asquerosamente flaca. Y fea. Con ganas. Se viste en “Me Cago en la Elegancia – Prêt-à-porter”. Y para que nadie se dé cuenta de todo esto, parlotea sin pausa y a los gritos de manera tal que no puedas decir más que “ajá”, de vez en cuando. No vaya a ser cosa que se te ocurra indicarle que no le combina el pantalón de montar con la flor negra del cuarenta que se puso en el pelo.
Se sienta en frente de Bigote y no se pueden ni ver. No porque una sea mejor que la otra, eh? Sino porque m&m es amiga de Carmela y le botonea todo lo que Bigote NO hace.
Cuando discuten y/o se fulminan con la mirada (lo que ocurra primero o hasta agotar stock), es en el único momento en el que Mariana a Ella le cae bien.
m&m es jefa de procesos internos. Se auto-presenta de corrido sin repetir y sin soplar “Mariana McLaren, YO-soy-jefa-de-procesos, porque YO me lo merecía. Todo lo que ves lo hice YO. YO lo diseñé.” Lo mejor es cuando te quiere pedir algo a vos. Ella la ve venir con la tacita de té que nunca suelta y quisiera ser transparente. No por lo que me vaya a pedir sino por todo lo que va a decir antes de hacerlo.
Primero, la alabanza falseta. “Sos tan eficiente… porque sos como YO, viste? Te comprometés” Y se te sienta en el escritorio. Te relojea a ver qué tenés puesto, si estás trabajando o con el Facebook y de qué color te pintaste las uñas, las que se te van a romper en no más de media hora.
Apoya la taza, te acomoda las fotos de los pibes y te pregunta cómo están, no porque le importe sino para hablarte de los suyos sin obviar decirte que “vos sos tan buena madre como YO”.
Acto seguido te vacuna con el pedido, tenés 48 hs para llevarlo a cabo para que m&m lo presente al Director como trabajo propio. Claro… si se ocupó de pedirlo… “porque si YO no me ocupo, acá nadie lo hace”.
Un día Ella va a probar borrarle la “Y” del teclado de la compu. Cuando no pueda escribir “Yo”, la internan.
Bueno. En el laburo tenemos a Mariana McLaren.
Mariana es “Mari” para todos. No por cariño sino porque nadie llega a decirle el nombre completo antes de que te interrumpa.
Ella la llama m&m, no por sus iniciales sino porque viene vestida de todos los colores en versión shocking y, por dentro, tiene ese ordinario y artificial sabor a chocolate industrial de dos pesos con veinte.
Mariana es flaca, asquerosamente flaca. Y fea. Con ganas. Se viste en “Me Cago en la Elegancia – Prêt-à-porter”. Y para que nadie se dé cuenta de todo esto, parlotea sin pausa y a los gritos de manera tal que no puedas decir más que “ajá”, de vez en cuando. No vaya a ser cosa que se te ocurra indicarle que no le combina el pantalón de montar con la flor negra del cuarenta que se puso en el pelo.
Se sienta en frente de Bigote y no se pueden ni ver. No porque una sea mejor que la otra, eh? Sino porque m&m es amiga de Carmela y le botonea todo lo que Bigote NO hace.
Cuando discuten y/o se fulminan con la mirada (lo que ocurra primero o hasta agotar stock), es en el único momento en el que Mariana a Ella le cae bien.
m&m es jefa de procesos internos. Se auto-presenta de corrido sin repetir y sin soplar “Mariana McLaren, YO-soy-jefa-de-procesos, porque YO me lo merecía. Todo lo que ves lo hice YO. YO lo diseñé.” Lo mejor es cuando te quiere pedir algo a vos. Ella la ve venir con la tacita de té que nunca suelta y quisiera ser transparente. No por lo que me vaya a pedir sino por todo lo que va a decir antes de hacerlo.
Primero, la alabanza falseta. “Sos tan eficiente… porque sos como YO, viste? Te comprometés” Y se te sienta en el escritorio. Te relojea a ver qué tenés puesto, si estás trabajando o con el Facebook y de qué color te pintaste las uñas, las que se te van a romper en no más de media hora.
Apoya la taza, te acomoda las fotos de los pibes y te pregunta cómo están, no porque le importe sino para hablarte de los suyos sin obviar decirte que “vos sos tan buena madre como YO”.
Acto seguido te vacuna con el pedido, tenés 48 hs para llevarlo a cabo para que m&m lo presente al Director como trabajo propio. Claro… si se ocupó de pedirlo… “porque si YO no me ocupo, acá nadie lo hace”.
Un día Ella va a probar borrarle la “Y” del teclado de la compu. Cuando no pueda escribir “Yo”, la internan.
viernes, 8 de abril de 2011
Prometo serte fiel
A casa viene Isabel. En realidad no viene un día de la semana específico sino, más bien, cuando yo grito desesperada y aparece en mi ayuda. Como cuando esos kilos de ropa sucia dando vueltas por ahí cobran vida y me amenazan. O cuando los platos sucios de la cena no fueron lavados por el que no cocinó (regla número uno de Mi casa: el que cocina no lava) y se le sumaron los del desayuno, almuerzo, merienda y… ya no hay platos limpios para cenar.
A veces pasa, en Mi casa, que durante semanas somos capaces de no necesitar a Isabel. Entonces estamos armónicamente organizados. Uno pone un lavarropas y el otro lo cuelga, uno lo descuelga y el otro dobla. Y todo parece felicidad eterna y absoluta, como el paraíso. Como una heladería que sólo tiene gustos “a la crema”. En ese mismo edén, jamás quedan toallas húmedas a los costados de la cama ni medias hechas bolita al lado del bidet. Nunca jamás se llena de sarro la jabonera de la ducha ni se hacen telarañas en el living. Hasta mini-Mi sintoniza el mismo canto de sirenas y hace su cama, torcida pero la hace. Y junta juguetes.
Pero una mañana vuelvo a ver el tuco en los platos de la cena sobre la mesa (porque, si no se lavan, ni se levantan) a la hora del café con leche, cual deja vú, y el círculo comienza again and again: mensaje de texto a Isabel.
Isabel a veces barre mal antes de pasar el trapo. Eso deja pelusas espantosas en los zócalos. Otras, no se acuerda el orden correcto de los almohadones del sillón negro y el asiento queda abultado porque en realidad es el respaldo. A Isabel le chupa un reverendo huevo que yo le diga que en el escurridor las cucharas van de un lado, tenedores del otro y los cuchillos para abajo. Y hace una orgía de cubiertos que se tocan entre todos y atraviesan las barreras de lo visualmente tolerable. También le entra por un oído y le sale por el otro el temita de los adornos. Y la biblioteca se hunde junto con todo su contenido, como si se la tragara la pared.
Cuando Isabel se va, paso horas poniendo los cubiertos en el orden correcto y despegando libros del fondo, poniendo las almohadas en la ubicación adecuada y sacudiendo el respaldo del sillón para volverlo el asiento.
Mi marido odia esas horas que paso porque las relato con violencia y en voz fuerte y clara mientras las vivo. O sea, todos las padecemos. Y siempre me pregunta si no quiero buscar a otra. Entonces me horrorizo y me persignaría, si no fuese tan atea como soy, para demostrarle que lo que dice, por Dios, cruz diablo!.
Isabel tiene defectos, como todos. Pero jamás pensaría en perderla pues eso es tentar a la suerte. Siempre pueden llegar a presentarme a Mercedes y que se le pince la lumba (?), o a Nora y que me hable mucho… o a Raquel. O a tu abogado de familia. Porque sí, yo prefiero cambiar el marido. Pero, sabelo, jamás me separaría de Isabel.
A veces pasa, en Mi casa, que durante semanas somos capaces de no necesitar a Isabel. Entonces estamos armónicamente organizados. Uno pone un lavarropas y el otro lo cuelga, uno lo descuelga y el otro dobla. Y todo parece felicidad eterna y absoluta, como el paraíso. Como una heladería que sólo tiene gustos “a la crema”. En ese mismo edén, jamás quedan toallas húmedas a los costados de la cama ni medias hechas bolita al lado del bidet. Nunca jamás se llena de sarro la jabonera de la ducha ni se hacen telarañas en el living. Hasta mini-Mi sintoniza el mismo canto de sirenas y hace su cama, torcida pero la hace. Y junta juguetes.
Pero una mañana vuelvo a ver el tuco en los platos de la cena sobre la mesa (porque, si no se lavan, ni se levantan) a la hora del café con leche, cual deja vú, y el círculo comienza again and again: mensaje de texto a Isabel.
Isabel a veces barre mal antes de pasar el trapo. Eso deja pelusas espantosas en los zócalos. Otras, no se acuerda el orden correcto de los almohadones del sillón negro y el asiento queda abultado porque en realidad es el respaldo. A Isabel le chupa un reverendo huevo que yo le diga que en el escurridor las cucharas van de un lado, tenedores del otro y los cuchillos para abajo. Y hace una orgía de cubiertos que se tocan entre todos y atraviesan las barreras de lo visualmente tolerable. También le entra por un oído y le sale por el otro el temita de los adornos. Y la biblioteca se hunde junto con todo su contenido, como si se la tragara la pared.
Cuando Isabel se va, paso horas poniendo los cubiertos en el orden correcto y despegando libros del fondo, poniendo las almohadas en la ubicación adecuada y sacudiendo el respaldo del sillón para volverlo el asiento.
Mi marido odia esas horas que paso porque las relato con violencia y en voz fuerte y clara mientras las vivo. O sea, todos las padecemos. Y siempre me pregunta si no quiero buscar a otra. Entonces me horrorizo y me persignaría, si no fuese tan atea como soy, para demostrarle que lo que dice, por Dios, cruz diablo!.
Isabel tiene defectos, como todos. Pero jamás pensaría en perderla pues eso es tentar a la suerte. Siempre pueden llegar a presentarme a Mercedes y que se le pince la lumba (?), o a Nora y que me hable mucho… o a Raquel. O a tu abogado de familia. Porque sí, yo prefiero cambiar el marido. Pero, sabelo, jamás me separaría de Isabel.
Hasta que la mugre nos separe
Los lunes viene Mercedes. Bah, venía. De regreso de vacaciones, con cinco o seis bolsos tamaño catamarán llenos de ropa sucia, juguetes con tierra, zapatillas embarradas, Ella pensó: “mañana es lunes, viene Mercedes” y resulta ser que Mercedes no vino. Un pinzamiento lumbar. No vino más.
Juro que fue peor que la depresión postparto.
Tilo con manzanilla mediante, Ella fue saliendo del paso y mientras tanto, todas sus conversaciones con extraños y conocidos comenzaban con “che, si sabés de alguien para que venga a trabajar a casa, decime. Se fue Mercedes”.
(Por qué uno dice “alguien que venga a trabajar a casa”, o “alguien por horas”, o…? No sé, eh? Cómo sería la forma correcta? La empleada doméstica, no?)
Tanto preguntar, apareció alguien que andaba buscando. Trabajo. Buscaba trabajo. Y dale… vos la conocés? Porque esa es otra, Ella empieza con las pretensiones. Que sea de confianza. Que sea limpia, porque si no es limpia con sus cosas, qué se puede esperar. Que no falle. Que tenga experiencia. Que no sea muy grande. Que limpie bien, obvio.
(Qué es limpiar bien? Cada uno tendrá su mambo con la limpieza, no? Los vidrios Ella los limpia con agua y papel de diario, no con jabón y esponjita. Y a Ella no le gusta que le discutan sobre los vidrios. Y los adornos van con sentido estético, no formaditos como soldados en penitencia en el fondo del estante. Pero ese es el criterio de Ella. Discutir si usamos CIF o Mistermúsculo es como discutir si te gustan los rubios o los morochos, los peludos o los lampiños).
Nora. Nora puede también los lunes cosa que a Ella le viene de perlas para que no tenga que pagar una sesión extra de psicólogo por el cambio de rutina. El primer lunes canceló porque tenía traumatólogo y bla, bla, bla… que disculpas y todo eso. El segundo lunes canceló porque le dolía la panza y bla, bla, bla… que disculpas y todo eso.
(Todas las empleadas domésticas hablan tanto y tan rápido?)
El tercer lunes vino. Nora parlotea cual cotorra de conventillo, pero trabaja muy rápido. Lo primero que preguntó cuando se enfrentó a mi frondosa biblioteca fue si "en esta casa los libros se limpiaban". A Ella no le convenció, pero decidió darle una segunda oportunidad. Y el cuarto lunes ni apareció. Y que ni se le ocurra aparecer.
A ver, Ella hace de todo en la casa, no se le cae ni un anillo por encerar, cocinar, lavar. Menos coser, hace de todo. Coser. Dije coser. Pero no tengo tiempo. Si me ato el plumero a la cintura, en cualquier momento dejo también de co… Digamos que dejo de sentarme a comer.
Si saben de una empleada doméstica, el marido de Ella se los va a agradecer, o el próximo post va a ser buscando un abogado. De familia.
Juro que fue peor que la depresión postparto.
Tilo con manzanilla mediante, Ella fue saliendo del paso y mientras tanto, todas sus conversaciones con extraños y conocidos comenzaban con “che, si sabés de alguien para que venga a trabajar a casa, decime. Se fue Mercedes”.
(Por qué uno dice “alguien que venga a trabajar a casa”, o “alguien por horas”, o…? No sé, eh? Cómo sería la forma correcta? La empleada doméstica, no?)
Tanto preguntar, apareció alguien que andaba buscando. Trabajo. Buscaba trabajo. Y dale… vos la conocés? Porque esa es otra, Ella empieza con las pretensiones. Que sea de confianza. Que sea limpia, porque si no es limpia con sus cosas, qué se puede esperar. Que no falle. Que tenga experiencia. Que no sea muy grande. Que limpie bien, obvio.
(Qué es limpiar bien? Cada uno tendrá su mambo con la limpieza, no? Los vidrios Ella los limpia con agua y papel de diario, no con jabón y esponjita. Y a Ella no le gusta que le discutan sobre los vidrios. Y los adornos van con sentido estético, no formaditos como soldados en penitencia en el fondo del estante. Pero ese es el criterio de Ella. Discutir si usamos CIF o Mistermúsculo es como discutir si te gustan los rubios o los morochos, los peludos o los lampiños).
Nora. Nora puede también los lunes cosa que a Ella le viene de perlas para que no tenga que pagar una sesión extra de psicólogo por el cambio de rutina. El primer lunes canceló porque tenía traumatólogo y bla, bla, bla… que disculpas y todo eso. El segundo lunes canceló porque le dolía la panza y bla, bla, bla… que disculpas y todo eso.
(Todas las empleadas domésticas hablan tanto y tan rápido?)
El tercer lunes vino. Nora parlotea cual cotorra de conventillo, pero trabaja muy rápido. Lo primero que preguntó cuando se enfrentó a mi frondosa biblioteca fue si "en esta casa los libros se limpiaban". A Ella no le convenció, pero decidió darle una segunda oportunidad. Y el cuarto lunes ni apareció. Y que ni se le ocurra aparecer.
A ver, Ella hace de todo en la casa, no se le cae ni un anillo por encerar, cocinar, lavar. Menos coser, hace de todo. Coser. Dije coser. Pero no tengo tiempo. Si me ato el plumero a la cintura, en cualquier momento dejo también de co… Digamos que dejo de sentarme a comer.
Si saben de una empleada doméstica, el marido de Ella se los va a agradecer, o el próximo post va a ser buscando un abogado. De familia.
viernes, 25 de marzo de 2011
La memoria
Yo me doy cuenta, eh? Esto de no estar tomando los anticonceptivos me pone, generalmente, en la situación de verme presa de las hormonas.
Estábamos cenando. Mini-Mi desparramaba milanesa para disimular el helado que se había comido antes de mi regreso del trabajo, el marido hacía zapping disimulando que estaba por comerse la milanesa de mini-Mi y a Mi Misma se me había ocurrido leer en voz alta las notas del cuaderno de comunicaciones.
Así, repasando el calendario de Marzo, sorprendí a la chiquita cuando repetía "24 de Marzo, feriado por la Memoria y la Justicia...".
"eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeh maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Por la Memoria!?". Supongo ahora que lo relacionó con lo mismo que tus hijos. Con juntar juguetes, recibir penitencias y ver, o no, tele. Pobre. Digo, pobre nosotros que sabemos que no es así. Que no es esa memoria la que tanto miedo nos da perder. Y pobre mini-Mi, también. Hubiese preferido comerse la milanesa, creo.
La miré fijo y comencé. "Sí, la memoria de todos. Es un día para recordar cosas horribles que pasaron y que, si queremos que no vuelvan a pasar, deberíamos no olvidar. Por eso 'de la memoria', entendés?". Pero a Mi si me hace falta psicólogo, me rehúso a reconocerlo. Así que no esperé demasiado cuando me respondió y quiso cerrar el tema diciendo: "...cosas horribles como tormentas o árboles caídos, no? Como esa vez que llovió mucho y estaba todo inundado".
Tampoco estaba mal su remate, aunque éste nos hubiese llevado a conversar sobre cambios climáticos y tsunamis, reactores nucleares y memorias radioactivas. Pero sé poco de física, así que continué en ese afán tan mío de abrirle los ojos a los espantos de la humanidad para después reforzarle mucho los mitos de Papá Noel y los Reyes Magos como para compensar, ponele.
Tampoco estaba mal su remate, aunque éste nos hubiese llevado a conversar sobre cambios climáticos y tsunamis, reactores nucleares y memorias radioactivas. Pero sé poco de física, así que continué en ese afán tan mío de abrirle los ojos a los espantos de la humanidad para después reforzarle mucho los mitos de Papá Noel y los Reyes Magos como para compensar, ponele.
Y monologué: "Cosas horribles como gente que no tenía permiso para organizar a nuestro país, pero lo hizo a la fuerza. Sin pedir permiso. Sin preguntar. Horribles como perseguir a la gente por lo que estudiaba, la música que escuchaba o los libros que leía. Porque usaba barba o cómo se vestía... la hacían desaparecer".
Mini-Mi escuchaba boquiabierta mientras mi marido me censuraba... Bueno, no es mucho??
"...con magia!?", su inocencia imaginaba a un señor de Galera y Barita queriendo sacarte el comunismo de un Baritazo. Miles y miles de jóvenes perseguidos por una junta de ilusionistas. Ahora lo ves, ahora no lo ves. Sólo que estos "magos de la desaparición y el escapismo" no los devolvían a sus asientos, sanos y salvos.
"No. Horrendo, le pegaban mucho y la mataban".
"ma, pero eso no está bien! Qué bueno que no nací yo en ese momento, no?"... "Claro, nena, no estuvo bien. Por eso hay que acordarse, porque yo tampoco había nacido cuando eso pasaba. Pero hay que enterarse, hay que contárselo a los hijos... porque no tiene que volver a pasar".
No sé, me parece que me excedí. Me invadió la responsabilidad cívica y humana frente a la responsabilidad maternal de preservarla de los miedos. Y, en ese momento, mientras me empezaba a reprochar el exabrupto me miró y me dió la mano.
Y será cuestión de confiar en lo que se ha sembrado. La ví convencida y la escuché: "No me voy a olvidar, mami. Y le voy a contar a mis hijos. Porque yo tengo buena memoria".
Entonces reparé en sus cinco años inocentes. Le pedí que se lavara los dientes y la llevé a dormir. Y porque tiene buena memoria y es mejor enseñarle con amor que con odio, antes de irme del cuarto le leí "Un elefante ocupa mucho espacio".
A la memoria de mi papá. A todos esos recuerdos que todavía lo persiguen y nunca lo abandonan.
Inconsciente colectivo
Ayer, mi hijo mayor preguntó por qué no había clases. Y Ella hizo lo que le dice la psicóloga, que nunca la contradice porque para eso le paga, contestó estrictamente lo que el niño preguntó: “porque es feriado, hijo”.
Pero el hijo de Ella no va a la psicóloga, así que siguió preguntando: “y qué festejamos?” Y Ella: no festejamos, es el día de la memoria. Y como además de preguntón es inoportuno, todo esto ocurrió delante del menor que con cuatro años, sólo estaba concentrado en la alegría de no madrugar y no tener que ponerse zapatillas.
Hete aquí que lo que sí le preocupó al chiquito es qué era la memoria. Y ahí saltó el mayor que no se iba a quedar callado, porque para eso es hijo de Ella. Resulta ser que para una criatura de siete años la memoria vendría a ser eso que tenés en la cabeza que te sirve para acordarte de las cosas que te pasaron otros días, por ejemplo de las vacaciones o de Papá Noel. Pero, tenés que tener cuidado, porque la memoria se acuerda de todo, y entonces cuando te vas a dormir, si te portaste mal no te viene el sueño, porque toooooodo el tiempo tenés la cabeza ocupada con eso que hiciste.
Y mientras monologaba cual Tato Bores, la cabeza de Ella empezó a dar vueltas por los resquicios de la memoria, justamente. Y recordé los años del horror. Esos años que de la niñez a la adolescencia Ella tuvo que masticar miedos y silencios. Pero también pensé en el presidente que propició el ámbito para el juicio a las juntas, y que se empeñan en que sea recordado por la obediencia debida. Y pensé en el presidente del indulto, que será recordado por la economía del uno a uno. Y también en el presidente que se abrazaba con el del indulto mientras lo firmaba y que será recordado porque hizo bajar el cuadro de Videla. Y en la presidente actual... Será recordada por establecer el feriado puente?
Salí de mi paréntesis mental y mi hijo seguía explicando: “además, mamá, papá, la seño, los grandes, buef… también tienen de ‘eso’ en la cabeza y se acuerdan de lo que vos hiciste. Y ahí sonaste, porque si es malo, te sacan la tele o la bici. Entendés?”
El chiquito lo miraba como preguntando si eso justificaba el feriado y yo lo escuchaba boquiabierta mirando para todos lados a ver quién iba a venir en mi ayuda.
Envalentonado con la audiencia absorta, el enano terminó diciendo que era importante eso de la memoria porque si la usabas bien te ayudaba a que lo bueno, lo volvieras a hacer y lo que hiciste mal no lo hagas NUNCA MAS. “NUNCA MAS”, repitió el menor con la fuerza del inconsciente colectivo.
Entonces los abracé. Fuerte, los abracé. Y lloré. Por lo menos mis hijos lo tienen claro. NUNCA MAS.
Pero el hijo de Ella no va a la psicóloga, así que siguió preguntando: “y qué festejamos?” Y Ella: no festejamos, es el día de la memoria. Y como además de preguntón es inoportuno, todo esto ocurrió delante del menor que con cuatro años, sólo estaba concentrado en la alegría de no madrugar y no tener que ponerse zapatillas.
Hete aquí que lo que sí le preocupó al chiquito es qué era la memoria. Y ahí saltó el mayor que no se iba a quedar callado, porque para eso es hijo de Ella. Resulta ser que para una criatura de siete años la memoria vendría a ser eso que tenés en la cabeza que te sirve para acordarte de las cosas que te pasaron otros días, por ejemplo de las vacaciones o de Papá Noel. Pero, tenés que tener cuidado, porque la memoria se acuerda de todo, y entonces cuando te vas a dormir, si te portaste mal no te viene el sueño, porque toooooodo el tiempo tenés la cabeza ocupada con eso que hiciste.
Y mientras monologaba cual Tato Bores, la cabeza de Ella empezó a dar vueltas por los resquicios de la memoria, justamente. Y recordé los años del horror. Esos años que de la niñez a la adolescencia Ella tuvo que masticar miedos y silencios. Pero también pensé en el presidente que propició el ámbito para el juicio a las juntas, y que se empeñan en que sea recordado por la obediencia debida. Y pensé en el presidente del indulto, que será recordado por la economía del uno a uno. Y también en el presidente que se abrazaba con el del indulto mientras lo firmaba y que será recordado porque hizo bajar el cuadro de Videla. Y en la presidente actual... Será recordada por establecer el feriado puente?
Salí de mi paréntesis mental y mi hijo seguía explicando: “además, mamá, papá, la seño, los grandes, buef… también tienen de ‘eso’ en la cabeza y se acuerdan de lo que vos hiciste. Y ahí sonaste, porque si es malo, te sacan la tele o la bici. Entendés?”
El chiquito lo miraba como preguntando si eso justificaba el feriado y yo lo escuchaba boquiabierta mirando para todos lados a ver quién iba a venir en mi ayuda.
Envalentonado con la audiencia absorta, el enano terminó diciendo que era importante eso de la memoria porque si la usabas bien te ayudaba a que lo bueno, lo volvieras a hacer y lo que hiciste mal no lo hagas NUNCA MAS. “NUNCA MAS”, repitió el menor con la fuerza del inconsciente colectivo.
Entonces los abracé. Fuerte, los abracé. Y lloré. Por lo menos mis hijos lo tienen claro. NUNCA MAS.
viernes, 25 de febrero de 2011
Gerente de familia
No sé por qué Ella deja el armado de mochilas para último momento. Quizás sea porque las listas de materiales estuvieron disponibles recién este lunes en la reunión de padres.
La lista consta de dos hojas oficio con letra para leer con lupa, te piden la ficha médica firmada por el pediatra, te entregan un formulario para el bucodental y te dan un folleto del lugar al que tenés que ir a comprar el nuevo uniforme, exigible a partir del lunes.
Por si no te diste cuenta, tenés sólo cinco días hábiles para ir a la librería, conseguir todo lo que te piden en una sóla, ir a dos médicos (fijate bien si conseguís turno, eh?), comprar el uniforme y ajustar dobladillos. De pedirle permiso a Bigote para todo esto, OL-VI-DA-TE!!!
Siendo jueves ya tengo las compras de librería y uniforme hechas. Agarro la lista y chequeo por décima vez que hayamos comprado todo.
Saco la tabla de planchar. Agarro las mochilas No. No voy a planchar las mochilas. Es que Ella no sabe por dónde empezar. Necesito una secretaria de hogar.
A ver… Cuaderno forrado verde. Papel araña. 100 hojas. Rayado. Tapa dura. Con etiqueta… (los cuadernos tienen más especificaciones que un celular). Carpeta número 3 con hojas rayadas. Todas con nombre y apellido. Numeradas. Numeradas??!! Cuántas hojas pongo? Las cien que trae el paquete? Cincuenta? Pongo veinte y todas las semanas le agrego. Listo. Hoja 1. Hoja 2. Hoja 3… Me tengo que comprar un sello. Hoja 9. Hoja 10. Hoja 11. Es insalubre. Por eso en Tribunales trabajan seis horas. Hoja 17. Hoja 18. Hoja 19… Menos mal que puse veinte. Tilde en la lista. Poner hojas de color en la carpeta número 3. Cuántas? Todas del mismo color? Pongo los tres paquetes de ocho? No. Uno sólo. Listo. Etiqueta. Es que las maestras no tienen hijos? No pueden ser más precisas con las indicaciones?
Plancha. Cinta térmica para rotular. Indeleble. Tijera. Rótulo con nombre, apellido y grado. Corto. Plancho. Escribo. Listo.
Lápices, marcadores, pinturitas, sacapuntas, regla, tijera, goma. Todo rotulado. La voligoma es enorme, no entra en la cartuchera. Los fabricantes de canoplas y de plasticola no se hablan? Voligoma rotulada y suelta en la mochila.
Si viene alguien de visita ahora se va con una etiqueta en la frente seguro.
Un poco de amor en cada mochi y se terminó la previa.
Ella, más cansada que reno en nochebuena, se sienta en el sillón y mira la escena. Están muy grandes.
(No voy a llorar.)
Mmmmm… Les entrarán las zapatillas del año pasado?
La lista consta de dos hojas oficio con letra para leer con lupa, te piden la ficha médica firmada por el pediatra, te entregan un formulario para el bucodental y te dan un folleto del lugar al que tenés que ir a comprar el nuevo uniforme, exigible a partir del lunes.
Por si no te diste cuenta, tenés sólo cinco días hábiles para ir a la librería, conseguir todo lo que te piden en una sóla, ir a dos médicos (fijate bien si conseguís turno, eh?), comprar el uniforme y ajustar dobladillos. De pedirle permiso a Bigote para todo esto, OL-VI-DA-TE!!!
Siendo jueves ya tengo las compras de librería y uniforme hechas. Agarro la lista y chequeo por décima vez que hayamos comprado todo.
Saco la tabla de planchar. Agarro las mochilas No. No voy a planchar las mochilas. Es que Ella no sabe por dónde empezar. Necesito una secretaria de hogar.
A ver… Cuaderno forrado verde. Papel araña. 100 hojas. Rayado. Tapa dura. Con etiqueta… (los cuadernos tienen más especificaciones que un celular). Carpeta número 3 con hojas rayadas. Todas con nombre y apellido. Numeradas. Numeradas??!! Cuántas hojas pongo? Las cien que trae el paquete? Cincuenta? Pongo veinte y todas las semanas le agrego. Listo. Hoja 1. Hoja 2. Hoja 3… Me tengo que comprar un sello. Hoja 9. Hoja 10. Hoja 11. Es insalubre. Por eso en Tribunales trabajan seis horas. Hoja 17. Hoja 18. Hoja 19… Menos mal que puse veinte. Tilde en la lista. Poner hojas de color en la carpeta número 3. Cuántas? Todas del mismo color? Pongo los tres paquetes de ocho? No. Uno sólo. Listo. Etiqueta. Es que las maestras no tienen hijos? No pueden ser más precisas con las indicaciones?
Plancha. Cinta térmica para rotular. Indeleble. Tijera. Rótulo con nombre, apellido y grado. Corto. Plancho. Escribo. Listo.
Lápices, marcadores, pinturitas, sacapuntas, regla, tijera, goma. Todo rotulado. La voligoma es enorme, no entra en la cartuchera. Los fabricantes de canoplas y de plasticola no se hablan? Voligoma rotulada y suelta en la mochila.
Si viene alguien de visita ahora se va con una etiqueta en la frente seguro.
Un poco de amor en cada mochi y se terminó la previa.
Ella, más cansada que reno en nochebuena, se sienta en el sillón y mira la escena. Están muy grandes.
(No voy a llorar.)
Mmmmm… Les entrarán las zapatillas del año pasado?
Señorita Maestra
Volver. Hay que regresar. Digo, eso lo sé… o al menos lo escucho cada 23 kilómetros de boca de mini-Mi que dice: “ma, llegamos? Ya llegamos? Estamos cerca? Estamos llegando? Eh, ma? Ma? Mamiiiii”. Sí, creo que hay que llegar (o callar de alguna forma a esa nenita!).
Es que se termina el verano; las vacaciones, la pileta, el factorsesentapantallatotalapruebadeagua y el karma de los piojos de colonia. O de playa. Sí, buenísimo! Ahora llegan los piojos sembrados en la puerta del colegio. Los gastos de guardapolvos, uniformes, cuotas de materiales, plasticolas, excursiones, viandas, mochilas. Ford! Esto nunca acabará? A veces creo que la escolarización obligatoria debería obligatoriamente estar bien cubierta por un buen subsidio que no nos pusiera frente al dilema “la carne o los libros” o (sin irse a tal extremo) “la depilación definitiva o el uniforme completo”. Qué sé yo! No está como un poco caro todo? La mochila de Barbie pareciera venir con un pase directo a la Universidad de Harvard. O sea, debe venir con el post-grado o la maestría incluida sino no me cierra el precio.
La gente en el super se pelea por el último repuesto familiar de 2600 hojas rayadas Rivadavia. Esas mismas que una noche cuando no prenda con nada el carbón húmedo para el asado, meteré a la parrilla. Ya fue! Llevátelas! Las querés? Llevalas, no las quiero. O sí, te las cambio por los cartuchos para lapicera de pluma color azul. Porque sólo quedan negros y la lista de las cosas a comprar dice: AZUL, NO NEGRO. Fuck you! Son bastante exigentes, eh?
Lápiz negro, borratintas, liquid paper, cartuchera, tijera de punta redonda… 18 lápices y un sacapuntas, hojas canson número 5 blancas y de color, cuaderno rayado tapa dura 64 hojas forrado papel araña verde, todo debidamente rotulado, qué carajo te pasa? No hago a tiempo a etiquetar tantas cosas para que mi hija las pierda la semana que viene… No sé si me gusta mucho usar mi último día de licencia anual por vacaciones para hacer esto. Debería haberlo hecho en diciembre, vos decís?
Por el amor de Faber Castell!! Quiero volver al sur, quiero parar acá en el medio de la ruta y quedarme. Sigan ustedes, vuelvan… dale. Vayan que empiezan las clases. Yo ya me estresé, necesito vacaciones!!!
Es que se termina el verano; las vacaciones, la pileta, el factorsesentapantallatotalapruebadeagua y el karma de los piojos de colonia. O de playa. Sí, buenísimo! Ahora llegan los piojos sembrados en la puerta del colegio. Los gastos de guardapolvos, uniformes, cuotas de materiales, plasticolas, excursiones, viandas, mochilas. Ford! Esto nunca acabará? A veces creo que la escolarización obligatoria debería obligatoriamente estar bien cubierta por un buen subsidio que no nos pusiera frente al dilema “la carne o los libros” o (sin irse a tal extremo) “la depilación definitiva o el uniforme completo”. Qué sé yo! No está como un poco caro todo? La mochila de Barbie pareciera venir con un pase directo a la Universidad de Harvard. O sea, debe venir con el post-grado o la maestría incluida sino no me cierra el precio.
La gente en el super se pelea por el último repuesto familiar de 2600 hojas rayadas Rivadavia. Esas mismas que una noche cuando no prenda con nada el carbón húmedo para el asado, meteré a la parrilla. Ya fue! Llevátelas! Las querés? Llevalas, no las quiero. O sí, te las cambio por los cartuchos para lapicera de pluma color azul. Porque sólo quedan negros y la lista de las cosas a comprar dice: AZUL, NO NEGRO. Fuck you! Son bastante exigentes, eh?
Lápiz negro, borratintas, liquid paper, cartuchera, tijera de punta redonda… 18 lápices y un sacapuntas, hojas canson número 5 blancas y de color, cuaderno rayado tapa dura 64 hojas forrado papel araña verde, todo debidamente rotulado, qué carajo te pasa? No hago a tiempo a etiquetar tantas cosas para que mi hija las pierda la semana que viene… No sé si me gusta mucho usar mi último día de licencia anual por vacaciones para hacer esto. Debería haberlo hecho en diciembre, vos decís?
Por el amor de Faber Castell!! Quiero volver al sur, quiero parar acá en el medio de la ruta y quedarme. Sigan ustedes, vuelvan… dale. Vayan que empiezan las clases. Yo ya me estresé, necesito vacaciones!!!
viernes, 28 de enero de 2011
Mi recomienda: entregarse al vino
Si Ella se va a Mendoza qué más que recomendarle vino hasta para desayunar?!
Una hermosa provincia, llena de cepas y paisajes. Mi recomendación, entonces:
San Rafael: Enzo Bianchi Gran Cru, colita de cuadril asada y papas al plomo.
Uspallata: Agua, para purificar, y verduras al vapor!
(Marlango - Automatic Imperfection)
Acordate de Mi un poquito, traeme anécdotas para los mates del mes que viene!
Felices vacaciones!!
Una hermosa provincia, llena de cepas y paisajes. Mi recomendación, entonces:
San Rafael: Enzo Bianchi Gran Cru, colita de cuadril asada y papas al plomo.
(Ray Charles - Genius Loves Company)
Capital - Luján de Cuyo: Terrazas Reserva Syrah, brochettes de lomo a la mostaza
(Serú Girán - Bicicleta)
Valle de Uco: Salentein Primus, trucha grillé con salseado agrio de ciboullete, batatas en compota.
(Paul Mc. Cartney - Flamming Pie)
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Chardonnay añejado en roble francés. Es un vino de notable cuerpo que acompaña muy bien platos elaborados y complejos, en especial platos a base a salsas blancas, hongos, etc. |
Maipú: Zuccardi Serie A, tomaticán.
(Niña Pastori - María)
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| Aromático, con buena acidez y estructura. Fresco y con delicado final. |
Uspallata: Agua, para purificar, y verduras al vapor!
(Marlango - Automatic Imperfection)
Acordate de Mi un poquito, traeme anécdotas para los mates del mes que viene!
Felices vacaciones!!
Ella recomienda: saborear el sur
Cocinar es un placer. Es un boicot a la rutina. Por eso también es bueno cocinar en vacaciones. Ella siempre busca ir a cabañas, o una casa, como para que no me falte ese rinconcito de escape para jugar, para seducir con todos los sentidos. Y cuando se presenta la ocasión, bien vale el campamento. La naturaleza es una fuente perfecta de inspiración, es el cómplice indicado.
Por ejemplo, el primer desayuno debería ser inolvidable. Todavía están todos limpitos, fascinados con la idea de la bolsa de dormir, nadie se queja de los bichos, ni del pasto en la carpa. Todos los cacharros están ordenados y los ingredientes disponibles.
El almuerzo, fresco, ligero y fácil de comer. Seguramente, no estarán en el camping. Genial si paran al lado de un arroyo sentados en una piedra. Enfriate las bebidas en el agua del arroyo y después enseñale a mini-Mi a limpiar los platos con barro. Sacale una foto a su cara. Y cuando vuelvan, que alguien le saque una foto a la tuya cuando quiera hacer lo mismo después del asado con el jefe de tu marido en tu casa.
La merienda es para descansar. Es hacer base otra vez. Lo ideal es comprar algo casero del lugar en el camino de regreso. Los chicos suelen volver cansados y dormirse a upa o en el auto. Chocolatada de una. Está bueno sentarse en los tronquitos, cerca de la carpa y ver el atardecer. Si no se quedan quietos, mandalos a juntar hormigas y bichos bolita. Y de paso, que junten ramitas secas para el fogón.
La cena se impone. Cuando consigas carne o pescado, hacete el fueguito. O que te lo hagan. Digo, el fueguito. Mientras tanto, sacá la marmita y poné a hervir agua. Ojo con el colador de la marmita, eh? No es fácil sacar la tierra de los fideos.
Aunque sea verano baja la temperatura, y aunque estés de campamento, los chicos se ponen fastidiosos. No hay tele. Pero siempre hay un fogón a mano. No hay campamento sin fogón. Aplica estar abrazaditos. Acordate que mucho más que eso no vas a poder hacer compartiendo la carpa con mini-Mi.
Comer tenemos que comer. Lo mejor es disfrutarlo. Preparar. Compartir. Saborear. Soñar. Servite. La naturaleza invita.
"El sol nos habla por medio de la luz,Así que me atrevo a recomendarte para tu expedición al sur un par de alternativas para la organización del menú familiar. Consejo: matate con el desayuno, después entre las actividades y la borrachera de oxígeno, nadie registra la ingesta.
con aroma y color lo hacen las flores,
el aire con las nubes, nieve, y lluvia."
Hermann Hesse
Por ejemplo, el primer desayuno debería ser inolvidable. Todavía están todos limpitos, fascinados con la idea de la bolsa de dormir, nadie se queja de los bichos, ni del pasto en la carpa. Todos los cacharros están ordenados y los ingredientes disponibles.
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| Pan de campo. Dulce de leche. Mucho. Café con leche calentito. El sonido de los pájaros. |
El almuerzo, fresco, ligero y fácil de comer. Seguramente, no estarán en el camping. Genial si paran al lado de un arroyo sentados en una piedra. Enfriate las bebidas en el agua del arroyo y después enseñale a mini-Mi a limpiar los platos con barro. Sacale una foto a su cara. Y cuando vuelvan, que alguien le saque una foto a la tuya cuando quiera hacer lo mismo después del asado con el jefe de tu marido en tu casa.
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| Arroz con atún, tomatitos cherry, daditos de queso. Mayonesa. Jugos. Y cantate una de Almendra. |
La merienda es para descansar. Es hacer base otra vez. Lo ideal es comprar algo casero del lugar en el camino de regreso. Los chicos suelen volver cansados y dormirse a upa o en el auto. Chocolatada de una. Está bueno sentarse en los tronquitos, cerca de la carpa y ver el atardecer. Si no se quedan quietos, mandalos a juntar hormigas y bichos bolita. Y de paso, que junten ramitas secas para el fogón.
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| Mate, obvio. Galletitas. Tortitas negras. Abrí la puerta del auto y ponete a Aretha Franklin en el mp3 |
La cena se impone. Cuando consigas carne o pescado, hacete el fueguito. O que te lo hagan. Digo, el fueguito. Mientras tanto, sacá la marmita y poné a hervir agua. Ojo con el colador de la marmita, eh? No es fácil sacar la tierra de los fideos.
Guiso con carne y salsa de tomates. Frutas.
Tinto. El que consigas. Una linda tonada nuestra.
De fondo, ver caer las estrellas.
Tinto. El que consigas. Una linda tonada nuestra.
De fondo, ver caer las estrellas.
Aunque sea verano baja la temperatura, y aunque estés de campamento, los chicos se ponen fastidiosos. No hay tele. Pero siempre hay un fogón a mano. No hay campamento sin fogón. Aplica estar abrazaditos. Acordate que mucho más que eso no vas a poder hacer compartiendo la carpa con mini-Mi.
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| Chocolates del sur. Cafecito batido o Tía María (si tenés algún hielo aún). Guitarra. Mimos. Sui Generis. Silvio Rodriguez. Y por qué no, Moris. "El oso" aplica. |
Comer tenemos que comer. Lo mejor es disfrutarlo. Preparar. Compartir. Saborear. Soñar. Servite. La naturaleza invita.
viernes, 24 de diciembre de 2010
Santa Cláusula (1994)
Querido Papu Noel:
Me dijeron que estás algo senil y que te está gustando que te digan “papito”, pero a Ella le pareció un exceso de confianza... creo que Papu es adecuado.
No te voy a pedir nada relacionado con Mauricio ni con Cristina porque Ella sabe que te lo están solicitando todos y me parece un abuso insistir con la desgracia ajena. Lo que sí quisiera, si no es mucho pedir, es que trates de extraviar la cartita que acaba de escribirte Boudou.
En otro orden de cosas, me gustaría me trajeras un cargamento de Lexotanil o similar, que me ayude a sobrellevar tres meses con los chicos en casa. Y ya que tocamos el tema de los hijos de Ella, fijate si no te sobran cuatro o cinco metros cuadrados para añadir a mi departamento de forma tal de poder guardar todos los juguetes que les vas a traer a mis niños. Dicho sea de paso, si no es molestia, tratá de manejar el tema de la proporcionalidad entre el obsequio y las dimensiones de mi hogar.
Yendo a lo individual, como sabés, estaremos de vacaciones durante la primera quincena de febrero, así que quería pedirte que el 1 y el 14 esté nublado, sin lluvia y con temperatura promedio de 16 grados. Luego, que del 2 al 13 haya sol radiante y 28 grados a la sombra. No estaría demás que pudieras regular el precio del Dermaglós factor 65.
Otra cosa importante, y espero no estar abusando, es que los vecinos que supongo se mudarán en enero al piso de arriba, sean carmelitas descalzas como para compensar nueve años de taconeo de vecina separada con hábitos nocturnos y chongo de estación al tono.
Como verás, a título personal no te he pedido nada. Ella, si bien no ha sido una graaaaaan ama de casa, ha sido consecuente esposa (vos me entendés, no?) y adorable madre, por lo que creo tener el derecho de solicitar que no le traigas a mi marido la actualización del juego de guerra de la compu, y que si no conseguís el musculoso que te pidió Bigote, al menos le traigas un palo enjabonado. Mi jefa seguramente sabrá darle utilidad y confío que tendrá un 2011 más amable.
En realidad, lo que más me gustaría es que le hicieras un regalo a toda la humanidad. Sería genial que pudieras lograr que no haya niños sin familia, sin casa y con hambre... pero como Ella sabe que sólo no vas a poder, lo voy a dejar para pedírselo a los Reyes Magos. Fijate, a lo mejor los podés ayudar.
Gracias, Papu.
Ella.
PD: por favor, leé bien las cartitas. La que pidió la hermanita es mini-Mi.
Me dijeron que estás algo senil y que te está gustando que te digan “papito”, pero a Ella le pareció un exceso de confianza... creo que Papu es adecuado.
No te voy a pedir nada relacionado con Mauricio ni con Cristina porque Ella sabe que te lo están solicitando todos y me parece un abuso insistir con la desgracia ajena. Lo que sí quisiera, si no es mucho pedir, es que trates de extraviar la cartita que acaba de escribirte Boudou.
En otro orden de cosas, me gustaría me trajeras un cargamento de Lexotanil o similar, que me ayude a sobrellevar tres meses con los chicos en casa. Y ya que tocamos el tema de los hijos de Ella, fijate si no te sobran cuatro o cinco metros cuadrados para añadir a mi departamento de forma tal de poder guardar todos los juguetes que les vas a traer a mis niños. Dicho sea de paso, si no es molestia, tratá de manejar el tema de la proporcionalidad entre el obsequio y las dimensiones de mi hogar.
Yendo a lo individual, como sabés, estaremos de vacaciones durante la primera quincena de febrero, así que quería pedirte que el 1 y el 14 esté nublado, sin lluvia y con temperatura promedio de 16 grados. Luego, que del 2 al 13 haya sol radiante y 28 grados a la sombra. No estaría demás que pudieras regular el precio del Dermaglós factor 65.
Otra cosa importante, y espero no estar abusando, es que los vecinos que supongo se mudarán en enero al piso de arriba, sean carmelitas descalzas como para compensar nueve años de taconeo de vecina separada con hábitos nocturnos y chongo de estación al tono.
Como verás, a título personal no te he pedido nada. Ella, si bien no ha sido una graaaaaan ama de casa, ha sido consecuente esposa (vos me entendés, no?) y adorable madre, por lo que creo tener el derecho de solicitar que no le traigas a mi marido la actualización del juego de guerra de la compu, y que si no conseguís el musculoso que te pidió Bigote, al menos le traigas un palo enjabonado. Mi jefa seguramente sabrá darle utilidad y confío que tendrá un 2011 más amable.
En realidad, lo que más me gustaría es que le hicieras un regalo a toda la humanidad. Sería genial que pudieras lograr que no haya niños sin familia, sin casa y con hambre... pero como Ella sabe que sólo no vas a poder, lo voy a dejar para pedírselo a los Reyes Magos. Fijate, a lo mejor los podés ayudar.
Gracias, Papu.
Ella.
PD: por favor, leé bien las cartitas. La que pidió la hermanita es mini-Mi.
Felicidades (2000)
Querido Papá Noel,
Esta Navidad voy a pedirte, antes que nada, que no se parta una paleta del electro-ventilador del auto a la ida, como el año pasado… o que me traigas el repuesto a las doce, para poder volver sin tener que parar cada 2km en el Acceso Oeste. También quisiera que intentes traerme una alcoholemia en cero de repuesto, más que nada porque tengo tanta mala leche que voy a volver a salir sorteada como conductora-designada y no me voy a bancar a todas mis tías, a mi vieja y a mi abuela si no me chupo. Digo.
Después, y ya entrando más en lo material concretamente, quisiera hacer como mini-Mi que pidió un Trineo de los De Verdad con Renos y Todo y, pedirte con descaro un Trineo Renault de Verdad. Yo, a diferencia de ella, no voy a conformarme con un monopatín de Barbie… más bien.
Quiero tarifa plana de energía eléctrica para todo el verano, por el temita del aire acondicionado; diez kilos menos antes de Febrero; buen tiempo pero no zarpado, cosa de no sufrir desde adentro de la oficina pero disfrutar después de las 18 y, si no se puede el pozo acumulado del loto, al menos tres números de La Solidaria.
La paz en el mundo es ambiciosa, la paz marital podría ser… no? Un mundo mejor suena a demasiado, no sé si me porté taaaaan bien, pero un LCD más grande… da?
Mini-Mi agregó a la lista una hermanita. Fijate, no sé, no te voy a decir que NO así tan rotundo. Pero podrías tirarte más para la navidad que viene? Si me hubiese puesto botox ¡todo bien! pero como la navidad pasada me trajiste tetas nuevas yo decía… como para disfrutar un poco más las quince lucas invertidas.
Bueno, no quiero hacer muy largo esto, pensalo. Me parece que habiéndome portado como me porté me merezco, como mínimo, que leas mi pedido. Recordá que este año salí airosa de situaciones como “el cachorro nuevo”, “la crisis de la playstation” y me contuve varias veces de insultar empleados del super en horarios pico. Supongo que podrías pasar por alto las veces que le hice fuck-you! a Bigote, por teléfono, y que no es con vos el temita del sexo sin matrimonio o la autosatisfacción.
Gracias,
Nos estamos viendo…
Mi
PD: Vas a ver, al llegar a casa, que no tenemos armado el arbolito… después de que te lleves puestas las sillas del comedor y pateés las torres de cds te vas a dar cuenta por qué. Dejá los regalos donde te parezca pero… por favor, no al alcance del perrito!
viernes, 10 de diciembre de 2010
Y uno... y dos...
No me gusta el gimnasio. Tengo tres incursiones en él que han durado, en total y contando días feriados y fines de semana, un mes y medio. Como mucho!!
Odio la ropa deportiva (salvo mi musculosa de dry fit para salir a cortar el pasto), odio las zapatillas con cámara de aire... ahhhhh, ya me agité.
Nunca supe dónde meterme la botellita de Gatorei ni la llave del locker, siempre me parecieron un choreo los "diez pesos el sobre de shampoo y cremanjuague" y no me parece atractivo el flirteo entre sudorosos deportistas. Jamás intentaría, en joggineta y musculosa, tener éxito con los "profes" siempre bien peinados y bronceados, musculosos y (sospechosamente) abultados.
El vestuario a Mi también me causa fastidio. Destesto a la que se seca los dedos de los pies, parada y apoyando el pie sobre el banco, en tanga y tetas. Me molesta la señora que cuida los bolsos que siempre parece estar por acotar "y si te hacés pelvis completa, Pocha??". El vapor me repugna, las duchas me repugnan, las celulitis ajenas me repugnan y a ese par de privilegiadas que la vida dotó con cuerpazos... bueno, las detesto a esas también. Un poco por envidia y otro poco porque nunca encuentro el desodorante distraída mirándoles el culo!
Ya, de movida, subir la escalera del vestuario al salón... me fastidia y me cansa.
A Mi me pasa que cuando me toca hacer abdominales, haciendo mi mejor esfuerzo, la serie de 15 me parece E-TER-NA. Yo, que creo que estoy ejercitando correctamente los oblicuos, de pronto veo la gente que espera su turno para el banco entre carcajadas incrédulas "sólo está levantando los brazos y se toca las rodillas!?", "nooooo, sólo levanta las rodillas!". No ha faltado, en esas escasas oportunidades que le dí al gym, el calentamiento en la cinta con tropezón incluído, la media hora de bici leyendo Shakespeare al lado de la gente que suda el orto haciendo spining o la clase de step a contramano (todas para un lado! Mi para el otro! Todas para abajo! Mi para arriba! Todas a la izquierda! ... cuál era la izquierda??).
Realmente prefiero lucir una túnica al borde de la pileta o el famosísimo pareo a la cadera. O , directamente, hacer honor a Mi Verdad y ser como soy. Y al que no le guste, que no mire. Que además todavía tengo abuela que me recuerda que estoy "rozagante y se me nota sanita".
No, hay una sola clase de gimnasia que a Mi me sienta bien y no necesito salir de mi casa... y ahí sí, me encanta escuchar gritar ooooocho más!
Ocho más
A Ella le gusta ir al gimnasio. Todo el año va al gimnasio. Un poco por masoquismo, otro poco por placer, otro poco por desconexión. Ni un poquito por estética. El punto es que cuando llega diciembre, no sé si para hacer lugar para el turrón y el pan dulce o para que les entre la malla del año pasado, aparecen los arribistas del verano. Esos que quieren eliminar en treinta días lo que gestaron en once meses. Y entonces surgen una serie de personajes en escena. Pero no hay escena más imperdible que la del vestuario. En una suerte de desfile freak te podría nombrar a “la tímida” que no larga la ducha hasta que se hizo el brushing inclusive. Todo con la cortina cerrada. Y Ella esperando turno, fácil 40 minutos. O a “la desinhibida” que se pasea en bolas por el vestuario. En-bo-las. Sin nada, eh? Con o sin carnes colgando. Depilada o no. Con vestuario semi-vacío o semi-lleno. También a la que despliega el contenido completo del bolso en el banco y tarda 50 minutos en despejarlo y no se inmuta si hay cinco haciendo malabares para vestirse. Está la que se depila en el vestuario. Axilas. Piernas. Y si hace falta, cavado. No comments. O la que hace amigas en paños menores y te enterás de su intimidad en un subir y bajar de bragas. Por qué no la que se produce como para casting en medio del vapor y sale del gym con brillos, taco aguja y vestido infartante más mochila Puma en la espalda. Imperdible la que recién se hizo las tetas y se las va mostrando al resto incluyendo a la que administra el guardarropas diciendo a su paso “si querés tocar, tocá, eh?”, en una suerte de adaptación libre de Moria Casán.
Y también está “la sucia”, que guarda la toalla húmeda en el armario para usarla mañana, “la obsesiva” que ordena el locker como si fuera el archivo general de la NASA, “la práctica” que lo usa como baulera adicional de su casa, “la ekeko” que no alquila locker y se muda para cada clase, la que viene desde la oficina, la que después se va a la oficina... En fin, un zoológico urbano, incluida Ella que va con calzas rojas corriendo tres cuadras desde casa y que va al gimnasio sólo a hacer gimnasia, sólo porque le gusta, tratando de bañarse lo más rápido posible, sorteando obstáculos para volver cuanto antes a casa.
Odio los chismes, detesto criticar, pero todos los años, cuando llega diciembre, Ella no puede evitar pensar en tomarse vacaciones de vestuario.
Y también está “la sucia”, que guarda la toalla húmeda en el armario para usarla mañana, “la obsesiva” que ordena el locker como si fuera el archivo general de la NASA, “la práctica” que lo usa como baulera adicional de su casa, “la ekeko” que no alquila locker y se muda para cada clase, la que viene desde la oficina, la que después se va a la oficina... En fin, un zoológico urbano, incluida Ella que va con calzas rojas corriendo tres cuadras desde casa y que va al gimnasio sólo a hacer gimnasia, sólo porque le gusta, tratando de bañarse lo más rápido posible, sorteando obstáculos para volver cuanto antes a casa.
Odio los chismes, detesto criticar, pero todos los años, cuando llega diciembre, Ella no puede evitar pensar en tomarse vacaciones de vestuario.
viernes, 22 de octubre de 2010
...amanece con niños
Me hiciste ir a revisar el cajón de los camisones... Sí, ahí están los camisolines. También los conjuntos de encaje, los portaligas y algún atuendo “especial”. Estar están. Lo que Ella además pudo ver es que se están poniendo algo amarillos.
Y estaba pensando que la diferencia no la hace la cantidad de hijos, sino el simple hecho de que están ahí. Uno, dos o seis.
Ya con el primero cerrás la puerta, sin llave, pero con el perchero atrás así, si la abren, entre el ruido y el susto, mínimo te tapás. Lo del mute es relativo, si se te escapa algún sonido, a las edades de los míos todavía les podés decir que te dolía la panza o que te golpeaste el dedo meñique del pie con la pata de la cama, todo dependiendo de la intensidad del sonido que se te escape.
Lo de las maratones fílmicas de punta a punta del departamento ya fue. Ahora son superproducciones estelares y exclusivas ALGUN sábado en que lograste colocarlos con los abuelos. El mañanero tenés que adelantarlo bastante, porque entre el mañanero y el laburo, está el cole de los pibes. El furtivito se va complicando, arrancarse la ropa e ir dejándola tirada por el piso sería como dejarle piedritas a tus Hansel y Gretel para que lleguen al dormitorio y te sorprendan en pleno clímax.
Del calendario tenés que descontar los días que tienen fiebre y se pasan a la cama de Ella, ‘ESOS’ días, los días que tienen pesadillas y te piden que te quedes en su cuarto, los días que El se queda a trabajar de madrugada para que alcance la guita para pagar el colegio con el campamento de fin de año inclusive… Pero no te deprimas, no todo está perdido, podés descubrir posiciones nuevas bajo las sábanas y darte cuenta de que aún conservás algo de flexibilidad. Podés agarrar cierta habilidad para no tropezarte con el perchero que pusiste detrás de la puerta cuando quieras ir del cuarto al baño a lavarte semi-en-bolas. Te vas a dar cuenta de que aún, ese hombre que tenés al lado, te sigue dando ganas de darle con todos esos contratiempos, con la bombacha de algodón en lugar de la encaje y quizás EL con las medias puestas para no perder tiempo en sacárselas.
En fin, es bizarro, pero tiene su encanto. Mientras que en el cajón de Ella no aparezcan corpiños reductores y trusas, creo que está todo bien. Y sí, garchar es lo de menos. Lo importante, aunque se despierten, es que ellos están ahí.
Y estaba pensando que la diferencia no la hace la cantidad de hijos, sino el simple hecho de que están ahí. Uno, dos o seis.
Ya con el primero cerrás la puerta, sin llave, pero con el perchero atrás así, si la abren, entre el ruido y el susto, mínimo te tapás. Lo del mute es relativo, si se te escapa algún sonido, a las edades de los míos todavía les podés decir que te dolía la panza o que te golpeaste el dedo meñique del pie con la pata de la cama, todo dependiendo de la intensidad del sonido que se te escape.
Lo de las maratones fílmicas de punta a punta del departamento ya fue. Ahora son superproducciones estelares y exclusivas ALGUN sábado en que lograste colocarlos con los abuelos. El mañanero tenés que adelantarlo bastante, porque entre el mañanero y el laburo, está el cole de los pibes. El furtivito se va complicando, arrancarse la ropa e ir dejándola tirada por el piso sería como dejarle piedritas a tus Hansel y Gretel para que lleguen al dormitorio y te sorprendan en pleno clímax.
Del calendario tenés que descontar los días que tienen fiebre y se pasan a la cama de Ella, ‘ESOS’ días, los días que tienen pesadillas y te piden que te quedes en su cuarto, los días que El se queda a trabajar de madrugada para que alcance la guita para pagar el colegio con el campamento de fin de año inclusive… Pero no te deprimas, no todo está perdido, podés descubrir posiciones nuevas bajo las sábanas y darte cuenta de que aún conservás algo de flexibilidad. Podés agarrar cierta habilidad para no tropezarte con el perchero que pusiste detrás de la puerta cuando quieras ir del cuarto al baño a lavarte semi-en-bolas. Te vas a dar cuenta de que aún, ese hombre que tenés al lado, te sigue dando ganas de darle con todos esos contratiempos, con la bombacha de algodón en lugar de la encaje y quizás EL con las medias puestas para no perder tiempo en sacárselas.
En fin, es bizarro, pero tiene su encanto. Mientras que en el cajón de Ella no aparezcan corpiños reductores y trusas, creo que está todo bien. Y sí, garchar es lo de menos. Lo importante, aunque se despierten, es que ellos están ahí.
La que se acuesta mojada...
Che, hace mucho que no te comprás un camisolín??? Y cuánto hace que no te ponés un conjunto de microtul elastizado de esos de más de dos gambas el centímetro cuadrado?? Ah, es que acabo de encontrar un cajón, buscando dónde guardar más repasadores, lleno de lencería sugestiva en desuso.
Eso.
Más que nada lo que quería saber es si entre un hijo o dos hay diferencias muchas… no, no es que esté pensando en tener otra, más bien estoy buscando consolarme pensando que a vos te cuesta más que a mi tener una noche apasionada sin caer en “la puerta cerrada pero no con llave para que no se asuste, no muchas luces por si logra entrar, en mute para que después no pregunte, con una sábana encima mínimo o directamente vestidos, etc”.
No es que esté demasiado compungida por la baja entre las tangas que acaba de ser mordida por el cachorro de Labrador, nop. Tampoco es que me moleste demasiado que se luzca más el encaje cuando me agacho en el supermercado que a la hora de los bifes. Ni siquiera haber encontrado que mi último corpiño taza soft se utilizó como “anteojos de aviador” a la hora de jugar.
Es que estoy viendo si más o menos la pasión de todas las parejas, a modo de autodefensa, rota hacia la sequía anticonceptiva permanente. Como una regla de tres indirectamente proporcional: a mayor cantidad de integrantes en la familia menor número de orgasmos conseguidos por mes. O algo así.
Lo importante, me está empezando a parecer, es ser realistas. No estoy pensando en tener otra pero lo que habría que pensar bien es en qué momento podríamos, llegado el caso, practicar.
Hace mucho… no? Y te acordás, a tu hijo más grande, cómo lo hiciste??? Ja, olvidate. El tercero pedíselo a los Reyes, y después regalale a los tres un viaje a París en cigüeña… a lo mejor podés recordar lo que eran las maratones que arrancaban en la cocina y terminaban en el baño!
Coger no cuesta nada. No mientras no tengas, además, que buscar una banda horaria predeterminada. Mientras no haya que preferir los fines de semana, las polleritas livianas, olvidarse de las posiciones aprendidas en la primera mitad de la veintena y de los gemidos dignos de RedTube. No, si al final: conseguir acabar va a ser como un premio, ser multiorgásmica una ostentación innecesaria.
Garchar, es lo de menos. Lo importante es que no se despierten.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Ella cocina
Digamos que Ella no cocina, Ella experimenta. Y en el laboratorio no puede faltar la compañía mística de la música y la inspiración que una buena botella puede dar, sobre todo si lo que preparo es la cena. A Ella le gusta cocinar. Y cocinar se vuelve un remanso, un refugio ideal para abisagrar el día. Te diría entonces que mi paso por la cocina es visceral. La mise en place en mi mesada comienza con un torrente de emociones personales, y a partir de ahí sumo texturas, aromas, colores, sonidos y sabores. Y como bien dice Benedetti en su excelente “Estados de ánimo”
...unas veces me sientocomo pobre colinay otras como montañade cumbres repetidas...
Resulta entonces que llego al sábado agotada, sintiendo que toda la semana fue lunes y no hay nada mejor que cocinar con todos los músculos y descargar la bronca en una buena masa:
También puede ser que tenga un día de esos que no todas cuentan, de esos en los que una se siente viva, y cocino con todos los sentidos:
| Pizza rellena con lomito ahumado y mozzarella en hebras. Cerveza muy fría. La trova cubana. |
También puede ser que tenga un día de esos que no todas cuentan, de esos en los que una se siente viva, y cocino con todos los sentidos:
De vez en cuando (muy de vez en cuando) tengo un día zen. Equilibrada. Verde. Armónica. Y cocino con el espíritu:
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| Ojo de bife con salsa de ciruelas. Batatas fritas. Chardoney en la copa. Miles Davis. |
De vez en cuando (muy de vez en cuando) tengo un día zen. Equilibrada. Verde. Armónica. Y cocino con el espíritu:
Wok de vegetales, pollo y arroz yamaní. Sauvignon Blanc. La fusa.
Algunos días estoy exultante. Esas jornadas en las que todo te sale bien, desde el mañanero hasta que llegaste a casa y los chicos no estaban viendo tele pasando porque el jefe no fue a trabajar y bajó diez centavos el kilo de carne. En esas ocasiones, cocino con el corazón, con todas las ganas, y sale un elaboradito que trae besos y platos casi lamidos:
Otras veces, la mayoría de las veces, entro a la cocina rebelde, con la sangre bullendo, el ánimo al natural y pongo el alma en el horno. Auténticamente Ella:
| Bifecitos de cerdo con salsa de queso azul, verdes con aliño agridulce. Merlot. Piazzola. |
Otras veces, la mayoría de las veces, entro a la cocina rebelde, con la sangre bullendo, el ánimo al natural y pongo el alma en el horno. Auténticamente Ella:
![]() |
| Bruschettas de jamón crudo. Tarta rústica de cebollas moradas. Syrah. La Joplin, obvio. Pappo, en su defecto. |
Y a veces, como hoy, cuando a decir de Benedetti Ella está como “un árbol con las últimas hojas”, mi marido agarra el auto y trae unas hamburguesas con olorcito a yanquilandia en cajita feliz con juguete de colección al tono. Deja muy contentos a los niños. No lava platos y se queda muy contento él. Y para que no me enoje por el consumo ocasional de comida chatarra, prepara un fin de fiesta para cuando los chicos se duerman y dejarla contenta a Ella también... Estemmm... ahora vuelvo. Voy a ver si tengo un Merlot para mañana.
Mi recomendación.
Cocinar puede ser lo más divertido de una velada. O lo más tedioso. Y eso depende de como me lo plantee. A Mi me gusta, en la mise en place, proponerlo como un rato personal. En Mi cocina.
Mientras cocino no discuto si ésta o aquella música, yo elijo. Tampoco es un consenso lo que se toma. Es un espacio mío, para Mi. La recomendación tiene poco que ver con un nexo concreto entre el menú, el drink y el play y mucho más que ver con buscar el propio hilo conector entre el gusto, la vista, el olfato, el oído y el tacto. Generalmente una combinación exitosa de hoy, mañana no tenga el mismo sentido.
Ñoquis de remolacha, Syrah, Tom Waits. [Foreign Affairs]
Pizza de atún y brócoli, licor de melón y lima-limón - ferné, Ozzy. [Ozzmosis]
Pump up the jam: Todas las achuras a la parrilla, copa de Malbec, ataque ochentoso.
Huelga de princesas: Superpanchos, cerveza, rock nacional.
dale play, son once temas de mi lista de rock nacional...
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